Gerencia comercial y ventas

Tema 1.
PLANEACIÓN, ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN DEL EQUIPO DE VENTAS

La principal función de un gerente en cualquiera de las áreas de gestión de las empresas es la de desarrollar el proceso administrativo, y frente a ello, reconocer su operatividad y aplicación en el entorno de la gerencia comercial para que cada una de estas etapas genere valor a los integrantes de la fuerza de ventas. Desde la planeación se pretende disminuir al máximo los niveles de improvisación en las actividades de venta, determinando claramente los objetivos de la empresa en términos comerciales e impactando niveles estratégicos, tácticos y operativos.

Este proceso administrativo se originó en la teoría administrativa desde los postulados de Frederick W. Taylor y de Henry Fayol, representantes de la teoría científica y teoría clásica, respectivamente. Dicho proceso administrativo está dividido en dos grandes fases, y a su vez en cuatro etapas, tal como se observa en la Figura 1:

Chania Figura 1. Modelo del proceso administrativo. Fuente: elaboración propia desde Bernal-Torres y Sierra-Arango (2008)

Figura 2. Fuente: Shutterstock/2019

Planeación

Esta planeación al interior de la empresa puede tener tres niveles: el primer nivel es el estratégico, que hace referencia a las actividades a largo plazo y con incidencia en toda la organización; en segunda instancia se presenta la planeación táctica, la cual se desarrolla a mediano plazo y es responsabilidad de las diferentes áreas de gestión para llevarla a cabo de forma particular; y en tercer lugar se encuentra la planeación operativa la cual se debe desarrollar a corto plazo.

Figura 3. Fuente: Shutterstock/2019

Organización

La segunda etapa del proceso administrativo es la organización, en la cual se deben determinar los recursos y las actividades necesarias para cumplir con las metas trazadas en la planeación. Principalmente se determina la estructura organizacional de la empresa, los manuales de funciones y procedimientos, con el propósito de eliminar la duplicidad laboral y de establecer canales concretos de comunicación. Básicamente, en las organizaciones se debe hacer una organización del tiempo, del espacio y del trabajo.

Figura 4. Fuente: Shutterstock/2019

Dirección

Como tercera etapa del proceso administrativo se encuentra la dirección. En esta etapa se inicia la fase dinámica u operativa del proceso. Esta etapa se caracteriza por direccionar de forma correcta los esfuerzos de los miembros de la organización a través de las actividades de motivación y liderazgo. Los responsables de esta etapa son principalmente los gerentes generales y los gerentes funcionales, los cuales desde el desarrollo de las habilidades y roles gerenciales otorgan el óptimo direccionamiento de la empresa para el alcance de los objetivos trazados.

Figura 5. Fuente: Shutterstock/2019

Control

Como etapa final del proceso administrativo se encuentra el control. Esta etapa es de vital importancia puesto que en ella se identifican las falencias presentadas a lo largo del proceso administrativo, con el objetivo de generar al interior de las empresas un mejoramiento continuo de los procesos. En los entornos empresariales lo que no se mide no es útil, por ello, en esta etapa aparecen los procesos de evaluación de desempeño, de competencias, así como también la medición de las labores por medio de los indicadores de gestión.

La planeación inicia con la fase mecánica del proceso, su principal propósito es disminuir al máximo los niveles de improvisación en las actividades de la empresa. Consiste en determinar claramente los objetivos corporativos con los cuales la empresa estructurará su direccionamiento estratégico y las acciones para el alcance de dichas metas. A partir de la organización, se debe determinar la estructura tanto horizontal como vertical que la fuerza de ventas presentará como alternativa para alcanzar las metas trazadas desde la planeación.
Desde la dirección el gerente comercial coordina de forma correcta los esfuerzos de los miembros de la fuerza de ventas a través de las actividades de motivación y liderazgo. Finalmente, el control de este proceso se plasma con la evaluación de la fuerza de ventas por medio de mediciones objetivas y subjetivas que permitan identificar fortalezas y debilidades para dinamizar y generar un mejoramiento continuo de la gestión comercial.
Propósitos de la organización de ventas

Desde una perspectiva estratégica y holística, uno de los grandes desafíos para las organizaciones es el de generar una alineación armónica entre el área de mercadeo y el departamento comercial, pues en diversas empresas estas dos unidades difieren de sus propósitos y objetivos; por el contrario, su trabajo debe estar en total sincronía con la planeación estratégica corporativa propuesta en la organización.

Dentro de las consecuencias negativas que se pueden presentar por la inexistente comunicación entre el mercadeo y las ventas se pueden resaltar: la disminución en la credibilidad del mercado hacia la marca por la confusión que se puede generar ante la incoherencia en la comunicación de la oferta de valor entre el mercado y las ventas; el incremento de los ciclos de ventas favoreciendo a la competencia; la inexistencia de una clara ventaja competitiva compartida desde el mercadeo y las ventas; y la ausencia de métricas e indicadores de gestión que permitan relacionar los objetivos del plan de marketing con las metas alcanzadas por la fuerza de ventas.

Narayandas (2006) plantea que el problema relacional entre el mercadeo y las ventas se sustenta en la forma en que estos departamentos se organizan al interior de las compañías, convirtiéndose en un problema tanto estructural como funcional. En la Tabla 1 se representan algunas diferencias conceptuales presentes en la naturaleza del mercadeo y las ventas en las organizaciones.

Chania Tabla 1. Diferencias conceptuales en la naturaleza del mercadeo y las ventas. Fuente: Kotler y Keller (2013)




Desde los propuesto por Johnston y Marshall (2009) la estructura organizacional del equipo de ventas debe cumplir con los siguientes propósitos:


Chania Figura 6. Fuente: elaboración propia

Desde los propuestos de Taylor y Fayol, la especialización del trabajo hace referencia a la división de una actividad particular, cada una de las cuales se lleva a cabo por un colaborador diferente (Mata Arencibia, 2013) haciendo que cada especialista concentre sus esfuerzos en la tarea que se le ha asignado de tal manera que la llegue a dominar mejor. Por ello, el gerente comercial debe determinar la forma de dividir las actividades necesarias de las ventas con el propósito de alcanzar los beneficios que resulten de la especialización de la fuerza de ventas (Martínez, 2017).

Estructura horizontal de la fuerza de ventas
Como determinante en la organización de la fuerza de ventas, Johnston y Marshall (2009) plantean el siguiente interrogante: ¿Deben emplearse agentes intermediarios independientes para que desempeñen partes o todos los esfuerzos de ventas de la empresa? Para dar una respuesta adecuada, se deben identificar previamente los modelos de fuerza de ventas que pueden presentarse al interior de una empresa. Castells (2012) propone básicamente los siguientes:

Modelo de fuerza de ventas interna
Este modelo se caracteriza por formar parte de la estructura organizacional de la empresa, es menos flexible y más costoso teniendo en cuenta los elementos contractuales (prestacionales, de seguridad social, y para el caso colombiano los elementos parafiscales); sin embargo, su principal ventaja es el control holístico sobre las actividades de los miembros del equipo.
Modelo de fuerza de ventas externa
Dicho modelo se presenta cuando la fuerza de ventas se basa en la contratación de personal autónomo. Es mucho más flexible que el modelo interno; sin embargo, la independencia de los asesores comerciales puede desviar los propósitos de la empresa para convertirlos en intereses personales. En este caso, el equipo de ventas puede ser de dedicación exclusiva, parcial o totalmente independiente.




Johnston y Marshall (2009) a partir de un interrogante fundamenta la naturaleza de la estructura horizontal de la fuerza de ventas. Dicho interrogante es el siguiente: ¿Hay que organizar las actividades de ventas por producto, por tipo de cliente o por función de ventas (es decir, buscar clientes en perspectiva para cuentas nuevas o servir a los clientes existentes)? Al respecto, existen diversas formas en las cuales se puede organizar la fuerza de ventas. Nicolás y Küster (2014) resaltan las siguientes alternativas:



Estructura vertical de la organización de ventas

La estructura vertical de la fuerza de ventas en una organización determina el número de directores o de coordinadores de ventas que debe existir al interior de una organización y el número de asesores o ejecutivos de cuenta que debe tener cada uno de ellos (Johnston y Marshall, 2009).

En teoría, una organización con un número menor de niveles verticales tiene un mayor control de administradores y operativos en su estructura, además, estas organizaciones poseen menos costos administrativos debido a la menor cantidad de directores o de coordinadores de ventas (Horrillo y Clavero, 2004).

Al presentarse un número menor en la cantidad de líderes comerciales puede generarse una menor eficacia y productividad comercial (Rotundo, 2017). El determinar una de las alternativas anteriores sobre el menor o mayor número de niveles verticales de la administración de ventas, depende en gran medida de tres aspectos relevantes (Zorrilla, García y Garcia, 2018):

Chania Figura 7. Fuente: elaboración propia



Dentro de los desafíos a los que se enfrentan los gerentes comerciales y de ventas, se presenta el determinar la estructura adecuada que debería tener su fuerza de ventas, más aún, cuando dicha actividad al interior de las empresas no se había gestado con anticipación y él debe iniciar de cero. Para que la decisión sea acertada debe proponer una estructura organizacional acorde al contexto cultural que tiene la organización, así como a sus realidades financieras y su capacidad de asumir costos administrativos, de tal manera que se puedan aprovechar al máximo sus potencialidades.

Algunos principios a tener en cuenta desde el contexto anterior son los siguientes (Johnston y Marshall, 2009):

Empezar por proponer una estrategia
Al respecto, se debe plantear el horizonte del equipo de ventas en cuanto a su misión y visión, teniendo presentes las habilidades del equipo y la propuesta de valor para los clientes.
Designar un equipo confiable
Durante el desarrollo de los procesos de contratación se debe obtener información clara y contundente de coordinadores, líderes y directores de ventas, así como de asesores o ejecutivos de cuenta que manejarán la nueva fuerza de ventas.
Acercar y potencializar el talento humano
Las personas que conformarán la nueva estructura de la fuerza de ventas deben hacer parte de su red personal de negocios, destacando la calidad en el relacionamiento con sus clientes y proveedores.
Proporcionar apoyo a la fuerza de ventas
Durante el desarrollo de las ventas se debe acompañar a los asesores comerciales y demostrarles la manera en la cual se debe vender el producto, asimismo, se deben compartir las mejores prácticas, convirtiéndose así en el principal coach del equipo comercial.
Tema 2.
MOTIVACIÓN Y DESEMPEÑO DE LA FUERZA DE VENTAS

Bernal-Torres y Sierra-Arango (2008) mencionan que dentro de la motivación existen aspectos de carácter individual y del ambiente organizacional que influyen en la productividad de los empleados. La motivación es el proceso que determina la intensidad y el esfuerzo de una persona para desarrollar sus actividades dentro de una empresa (Robbins, 2004). Siendo la motivación un elemento tan importante; producto de los procesos investigativos han surgido una serie de teorías que enmarcan la manera en la cual se evidencia y desarrolla la motivación en la relación organización-personas. Algunas de estas teorías son las siguientes:

Teoría del diseño de puestos

Esta teoría parte de la premisa de que para algunos empleados los puestos de trabajo pueden ser o no un elemento importante de motivación, influyendo considerablemente no solo en la productividad, sino también en la satisfacción del cliente interno. Para estructurar esta teoría se tienen en cuenta los siguientes elementos planteados por Daft (2005), los cuales pueden ser usados por las organizaciones para estructurar y proponer esta teoría desde la medición de la motivación:

image Figura 8. Fuente: elaboración propia



Teoría de la jerarquía de las necesidades

Esta teoría está representada por Maslow (1943) quien propone el concepto de la Jerarquía de Necesidades, el cual es el fundamento epistemológico para el desarrollo de la escuela humanista de la administración, permitiendo reconocer cuáles son las causas que motivan a las personas para desarrollar actividades al interior de las organizaciones. Dichas necesidades son las fisiológicas, las de seguridad, las sociales, las de autoestima, y finalmente, las de autorrealización, tal como se evidencia en la siguiente Figura:

image Figura 9. Jerarquía de Necesidades. Fuente: Maslow (1943)



La teoría ERC está respaldada por Clayton Alferder quien argumenta que todas las necesidades humanas estas representadas desde las necesidades de existencia, de relación y de crecimiento. Para este autor, las necesidades fisiológicas y de seguridad de Maslow (1943) son las necesidades de existencia; y las de estima y autorrealización son las necesidades de crecimiento, las cuales también se denominan como necesidades de desarrollo personal.
Esta teoría está representada por Frederick Herzberg, y también es reconocida en la epistemología como la teoría de los dos factores o como la teoría de la motivación e higiene. Esta consiste en resaltar que la relación de los empleados con su trabajo es bastante básica y que su actitud frente a sus actividades laborales es la que determina el éxito o el fracaso (Bernal-Torres y Sierra-Arango, 2008).

Para Herzberg, cuando los empleados se sienten motivados en sus actividades se debe a factores intrínsecos al trabajo, es decir, factores motivacionales internos como el progreso, el aprendizaje, la satisfacción personal y la autonomía; mientras que, cuando el empleado se siente desmotivado en la empresa, es por causa de factores del ambiente laboral, es decir, factores higiénicos, los cuales están presentes en su trabajo, como por ejemplo, estilos de supervisión inadecuados, salarios bajos, normas inapropiadas, irrespeto, etc.
Representada por David Mc Clelland quien afirma que las personas en los diferentes escenarios actúan motivadas por las necesidades del logro, de afiliación y de poder. Las primeras resaltan los impulsos que tienen las personas por sobresalir y ser exitosos en las diferentes actividades; en segunda instancia, las personas necesitan sentirse parte de un entorno social a través de la creación de vínculos de sociales; y, en tercer lugar, las necesidades de poder se representan cuando las personas sienten el deseo de ejercer influencia sobre otros individuos o grupos por medio de la delegación de funciones.
Desde esta teoría que fue planteada por Stacy Adams, las personas generan sus rasgos comportamentales de acuerdo con la manera en que son tratadas por sus superiores en comparación con otras personas, buscando sentirse en un entorno equitativo frente a sus desempeños y asignaciones.
Esta teoría propuesta por Victor Vroon sostiene que la motivación de los trabajadores depende de las recompensas que percibe por su labor al interior de las organizaciones, es decir, la clave de esta teoría es el aseguramiento de las compensaciones por las metas dentro del desempeño laboral.



Teorías modernas

El desarrollo de este tipo de teorías motivacionales está orientado hacia el énfasis en los elementos internos de la personalidad del empleado, siendo un grupo de teorías altamente individualistas, pero con una gran orientación al logro. Dentro de la estructura de estas teorías sobresale la fijación de metas, el sentido del trabajo, la automotivación y el empoderamiento de las personas en su lugar de trabajo (Bernal, 2007).

El tema de la motivación es un aspecto importante por diversas razones, sin embargo, se resalta la contribución que ejerce dicha actividad frente al mejoramiento de los resultados de las organizaciones en términos de productividad y competitividad (Vélez, 2016). La motivación al interior de las empresas se podría visualizar como la decisión de un colaborador para iniciar una acción o tarea específica, dedicar un esfuerzo específico a dicha actividad y mantener el esfuerzo hasta que se alcancen los objetivos relacionados a la tarea (Johnston y Marshall, 2009).

En relación con las actividades comerciales, la motivación representa el esfuerzo de la fuerza de ventas y su dedicación al alcance de los objetivos comerciales. Para Johnston y Marshall (2009) la motivación de la fuerza de ventas se observa al interior de las empresas con orientación al mercado desde tres percepciones:



Chania Figura 10. Fuente: elaboración propia




Determinantes de un desempeño efectivo de ventas

Teniendo en cuenta que la fuerza de ventas es el punto de enlace entre el proveedor del producto y el cliente (León Valbuena, 2013), su importancia es vital para el desempeño comercial, puesto que al realizar su labor se contribuye con el incremento de las utilidades y la obtención de altos índices de satisfacción del mercado (Guiltinan, Paul y Madden, 2005). Frente a ello, las organizaciones deben identificar claramente los determinantes que inciden en un desempeño efectivo de los equipos de ventas. Al respecto, en la siguiente Figura se representan dichos determinantes:

Chania Figura 11. Determinantes de un desempeño efectivo de ventas. Fuente: elaboración propia desde Johnston y Marshall (2009)




Las percepciones del rol
Frente al desempeño de la fuerza de ventas, este rol representa los diferentes comportamientos que el asesor comercial deberá poner en práctica. Dicho protagonismo se define desde los planes, objetivos, controles y evaluaciones que tanto sus pares como los directivos comerciales les comuniquen. La percepción que la fuerza de ventas asuma desde dichas expectativas, influye directamente en el fortalecimiento de su rol al interior de la empresa y su papel como miembro activo del brazo comercial de la misma.

La aptitud
La aptitud como determinante del desempeño comercial está dada desde diversos factores, Martínez y Jiménez (2016) destacaron los físicos (la edad, el género, la estatura, la apariencia), la personalidad (empatía, ego, sociabilidad y habilidades comunicativas), y los funcionales (expresión comunicativa, habilidades numéricas, estadísticas y experiencia en el mundo comercial).  
El grado de habilidades
Este determinante representa la destreza que la fuerza de ventas adquiere para desempeñar sus funciones comerciales, dentro de las que sobresalen las habilidades aprendidas, las relaciones interpersonales, el liderazgo, los conocimientos técnicos y las presentaciones. La ponderación en términos de relevancia de cada una de las anteriores habilidades es relativa y posee diferentes apreciaciones en actividades y sectores económicos.

Un ejemplo claro lo proponen Johnston y Marshall (2009) cuando determinan que “las habilidades de la fuerza de ventas de i2 Technologies que comercializa sistemas de redes por valor de muchos millones de dólares es distinto del que requiere el vendedor de automóviles Lexus a los consumidores” (p. 196).
La motivación
Desde la gestión comercial, la motivación representa el esfuerzo que la fuerza de ventas invierte para el alcance de los objetivos propuestos en su área de trabajo, ya sean estos relacionados con visitar clientes reales y potenciales, prospectados, desarrollar presentaciones de venta, tomar pedidos y presentar informes comerciales de gestión. Por otra parte, la motivación del equipo de vendedores relacionada con invertir su esfuerzo en actividades comerciales y administrativas, está dada en función de las expectativas de la persona y las valías del desempeño (Johnston y Marshall, 2009).

Las primeras se entienden como las probabilidades que encuentra un vendedor de obtener mejores resultados en una dimensión específica, como reconocer que el aumento de la cantidad de visitas a los clientes incrementará sus recompensas; mientras que la segunda se entiende como la percepción que la fuerza de ventas encuentra al alcanzar un mejor desempeño en una o varias dimensiones, por ejemplo, el encontrar atractivo subir el nivel de las ventas en la empresa.
Las variables personales
El desempeño efectivo de ventas obtenido desde las variables personales se fundamenta desde el reconocimiento de algunos elementos que inciden en aspectos organizacionales. Algunos de estos son los siguientes:

Cuando existe una disposición de ayudar a los pares, aunque esto cueste tiempo de labores individuales.
Evidenciada desde el cumplimiento de las normatividades de la empresa, la ética en la ejecución de presupuestos y el dinamismo de la comunicación organizacional.
Cuando los integrantes de la fuerza de ventas están al tanto de las dinámicas de la organización al asistir cumplidamente a capacitaciones y otros encuentros, aunque no sean de carácter obligatorio.
Cuando los miembros del equipo comercial no presentan actitudes negativas quejándose constantemente de las políticas organizaciones, salarios, bonificaciones, etc., presentando una alta y competitiva orientación al logro.



El desarrollo del rol del vendedor

En una época en que la gestión comercial para las organizaciones se ha convertido en una piedra angular para su permanencia en el mercado, es importante reconocer cómo los integrantes de la fuerza de ventas pueden alcanzar el mejor desempeño posible (López, Boluda y Sanden, 2012).

Al respecto, el desarrollo del rol de los vendedores al interior de las organizaciones está cambiando como consecuencia de la aparición de nuevas prácticas de mercadeo fundamentadas en los cambios de las tendencias de consumo por parte de los consumidores, y estos nuevos roles se presentan en función de tres etapas fundamentales, las cuales se evidencian en la siguiente Figura:

Chania Figura 12. Proceso para la definición del rol de vendedor. Fuente: elaboración propia desde Johnston y Marshall (2009)




Chania Figura 13. Fuente: elaboración propia




Estructura de la carrera de los vendedores exitosos

Vender de manera excelente va más allá de generar una relación transaccional entre una empresa y su mercado, pues desde el conocimiento de las expectativas del cliente se genera, comunica y entrega una propuesta de valor a los consumidores (Martínez, 2010); sin embargo, esto no es tan simple. Llegar a ser un vendedor exitoso trae consigo el alcanzar y desarrollar una serie de etapas desde las cuales se estructura una carrera formal y profesional como vendedor. Al respecto, la Figura 14 esquematiza el proceso desde el cual se fundamenta la carrera de los vendedores exitosos:

Chania Figura 14. Estructura de la carrera de los vendedores exitosos. Fuente: elaboración propia desde Johnston y Marshall (2009)



Muchos profesionales en etapa de formación profesional o los que recientemente la finalizaron, ven en las actividades comerciales una alternativa para ingresar al mercado laboral.







En la etapa de desconexión, -la cual se presenta usualmente después de los 50 años-, las personas se alejan psicológicamente de sus responsabilidades laborales conformándose con un nivel aceptable frente a los objetivos trazados por la gerencia comercial en razón a los bajos niveles de esfuerzo laboral. En complemento, dentro las características que deben tener los vendedores exitosos las cuales deben irse fortaleciendo durante el desarrollo de la carrera de vendedor profesional sobresalen las siguientes (Iglesias, 2015):

Chania Figura 15. Fuente: elaboración propia

Tema 3.
EVALUACIÓN DE LA FUERZA DE VENTAS

Un sistema eficaz de evaluación del desempeño de la fuerza de ventas en las organizaciones se caracteriza por tres elementos fundamentales: informar al equipo de ventas la manera en que se desean establecer las ventas desde la filosofía comercial de la empresa, ofrecer a la gerencia comercial un marco de dirección como variable motivacional, y permitir la medición de la mejora continua del desempeño comercial de la fuerza de ventas.
Desde dicha premisa, el gerente comercial debe identificar la conducta como aquello que los vendedores hacen a partir del sumario de sus esfuerzos cuando laboran; el desempeño debe visualizarse como la capacidad de su contribución para el alcance de las metas de la compañía; y la eficacia como el total de resultados comerciales (metas individuales, participación en el mercado, rentabilidad comercial y tasa de conservación de los clientes) de los cuales un vendedor es responsable.
El control en la evaluación de la fuerza de ventas

El control como elemento de cierre de un proceso administrativo es de vital importancia puesto que en esta etapa se identifican las falencias presentadas a lo largo de una actividad específica de una organización, y desde su desarrollo se desea generar al interior de las empresas un mejoramiento continuo de los procesos, para este caso, procesos comerciales.

En los entornos empresariales, y más aún en los comerciales, lo que no se mide no es útil en la gestión, por ello, en esta etapa aparecen los procesos de evaluación de desempeño, de competencias, así como también la medición de las labores por medio de los indicadores de gestión.

El control desarrollado en la fuerza de ventas es un factor de gran consideración para el éxito empresarial, porque desde allí se identifican fortalezas y debilidades presentes en los procesos comerciales (Ahearne, Rapp, Hughes y Jindal, 2010), los cuales servirán como insumo para la dinámica del proceso administrativo que en el área de ventas podrá garantizar un incremento en la participación en el mercado, rentabilidad y calidad de vida para el cliente interno y externo.

Un proceso de evaluación eficaz de la fuerza de ventas presenta tres características fundamentales: informa a la fuerza de ventas la forma en la cual la organización desea que se comercialicen sus bienes y servicios; ofrece a la gerencia comercial y de ventas una perspectiva para el direccionamiento estratégico; y permite la existencia de procesos de medición y mejora continua del desempeño de los vendedores (Johnston y Marshall, 2009). Es por esto que, en las empresas se pueden desarrollar dos tipos de mediciones para el desarrollo de la evaluación eficaz de la fuerza de ventas: las mediciones objetivas y las subjetivas.

image Figura 16. Fuente: Shutterstock/2019



Mediciones objetivas

El proceso de las mediciones objetivas para desarrollarse en las empresas cuenta con tres grandes categorías: mediciones de salida y mediciones de entrada (Johnston y Marshall, 2009). La descripción de cada uno de ellos se evidencia en la siguiente Figura:

Chania Figura 17. Mediciones objetivas de la evaluación de la fuerza de ventas. Fuente: elaboración propia desde Johnston y Marshall (2009)




Las percepciones del rol
Mediciones de salida. Estas mediciones son el resultado de los esfuerzos que desarrolló la fuerza de ventas para el alcance de los objetivos comerciales. Inicialmente, se tiene en cuenta el número de pedidos que el miembro del equipo comercial cierra y factura con el fin de determinar su habilidad en el desarrollo de presentaciones de ventas. Se debe tener en cuenta que no solo el número de pedidos es importante, sino también el tamaño promedio de cada uno de ellos, determinando de esta manera la eficiencia de la relación entre visitas, pedidos y volúmenes de venta individual.

La gestión de las mediciones de cuentas visualiza el desempeño del vendedor frente al cubrimiento territorial asignado, cruzando el número de cuentas activas en el portafolio de clientes de la fuerza de ventas con los resultados comerciales periódicos, lo que permite controlar históricamente el desarrollo comercial de los vendedores a partir de cuentas activas y cierres.
Las percepciones del rol
Mediciones de entrada. Estas mediciones se concentran en los esfuerzos y la dedicación que los integrantes de la fuerza de ventas evidencian, más que en los resultados alcanzados, esto debido a que los esfuerzos de los vendedores son controlables en el corto plazo que las metas de cierres que se puedan llevar a cabo a largo plazo. Además, se puede determinar que una venta importante para un equipo comercial es el resultado de mucho tiempo de esfuerzo, no solo comercial sino también administrativo.

Particularmente, dentro los elementos utilizados para esta medición se encuentran las visitas a clientes reales y/o potenciales, el tiempo y su uso en relación con días trabajados y visitas hechas, la optimización de los gastos administrativos en que se incurre el relacionamiento comercial y algunas actividades diferentes de ventas, como las de merchandinding, publicidad y otras labores administrativas.
Mediciones subjetivas

El gerente comercial y de ventas debe complementar el proceso de evaluación de la fuerza de ventas, utilizando mecanismos cualitativos, que a diferencia de las mediciones anteriores (cuantitativas) que resaltan y miden lo que la fuerza de ventas hace, estas reflejan la forma en que desarrollan su trabajo, desde una perspectiva conductual.

Dicha subjetividad representa una gran responsabilidad por parte de los directivos de ventas, pues estas mediciones subjetivas pueden presentar sesgos, perjudicando no solo el desempeño individual de la fuerza de ventas sino también el clima y la cultura organizacional del área comercial. Dentro de los principales mecanismos para llevar a cabo estas mediciones subjetivas Johnston y Marshall (2009) proponen las siguientes:

Chania Figura 18. Fuente: elaboración propia




Esta subjetividad puede traer complicaciones a la gestión del proceso evaluativo de la fuerza de ventas del gerente comercial. En consideración, los directivos de venta deben tener en cuenta estos elementos:

Dentro de la evaluación de desempeño se destacan las oportunidades de mejoramiento y las tácticas para alcanzarlas; sin embargo, para que esta identificación sea válida en la organización se deben establecer las conductas clave en el logro de las tareas asignadas.
En algunas ocasiones existen instrumentos de evaluación desempeño que contienen factores de personalidad como atributos a medir. En el escenario comercial aspectos como la iniciativa y el ingenio pueden ser evaluados, encontrando resistencia por parte del personal evaluado frente a la objetividad de su calificación.
Algunos gerentes comerciales evalúan a la fuerza de ventas utilizando escalas intermedias, sintiendo cierto grado de seguridad al evitar recurrir a los extremos de la escala evaluativa. Estos resultados aportan poco valor al desempeño real de la fuerza de ventas frente a la toma de decisiones relacionas con la continuidad o no en la organización de los miembros del equipo.
Este factor resalta el hecho de que las percepciones y la aceptación social a nivel grupal, pueden interferir en la evaluación de la fuerza de ventas.



Tema 4.
PLANEACIÓN DEL PROGRAMA COMERCIAL Y DE VENTAS

La estructura comercial de una empresa debe contar con un plan de ventas que permita identificar una proyección de ingresos con los cuales la organización contará para el óptimo desarrollo de su actividad económica. A partir de esta previsión de ingresos se podrán estructurar y proponer las estrategias más adecuadas para dar respuesta a las tasas de crecimiento de la industria en la cual la empresa no puede quedar rezagada.

Este documento que soporta el plan de ventas es el insumo relevante para la planeación del departamento de compras, de marketing, de estructura de recursos técnicos, humanos, así como también de las proyecciones financieras a partir de los ingresos futuros. Frente a lo anterior, Hoyos (2016) menciona que se deben tener en cuenta ciertos parámetros iniciales en la organización del plan de ventas:

image Figura 19. Fuente: elaboración propia

En complemento a lo anterior, el gerente comercial y de ventas frente a la estructura de su planeación requiere conocer a fondo la unidad estratégica de negocios que comercializa, es decir, sus productos (bienes y servicios) identificando ventajas competitivas y propuestas de valor que garanticen el crecimiento de la empresa y su producto en la industria.

El reconocimiento del mercado al que se desea llegar podrá permitir reconocer sus dinámicas para prevenir acciones de la competencia en beneficio de la participación en el mercado; por lo tanto, el conocimiento de la fuerza de ventas y de los canales de marketing son pieza clave en la cadena de valor y en el relacionamiento con los clientes. En forma general, el proceso de planeación estratégica de ventas se visualiza en la siguiente Figura:

Chania

Figura 20. Proceso de planeación estratégica de ventas. Fuente: elaboración propia desde Castells (2012)




Pertinencia de los stakeholders y de los consumidores

Teniendo en cuenta las dinámicas propias del mercado y de la competitividad empresarial, el análisis de la situación del entorno comercial debe partir desde la identificación de los grupos de interés que incluyen en la organización; por ende, se hace necesario no solo identificarlos sino desarrollar proactivamente estrategias para potencializar el óptimo relacionamiento con cada uno de ellos.

Estos grupos de interés son denominados los stakeholders que son cualquier grupo o individuo que puede afectar o ser afectado con el desarrollo y ejecución de la planeación estratégica de la empresa (Esteban, 2007). Para Navarro (2016) los stakeholders son todos los grupos de interés con los cuales las organizaciones presentan alguna obligación moral. Al respecto, en la Tabla 1 se relacionan las diversas tipologías de stakeholders desde los cuales las empresas deben desarrollar sus procesos de planeación, incluyendo la gestión comercial.

image Tabla 1. Clasificación de los stakeholders. Fuente: elaboración propia desde Navarro (2016)

Otro elemento imperativo del entorno comercial son los consumidores, y frente a ellos, la organización debe saber quiénes son realmente, cuáles son sus características, qué comportamientos particulares presentan en torno al consumo, dónde están ubicados y cuál es la propuesta de valor que más aprecian de las ofertas empresariales. Los consumidores representan los mercados de las empresas, entendido como todos y cada uno de los clientes que pueden tener las organizaciones, los cuales pueden ser los individuos, las familias como agentes de consumo y las empresas, ya sean estas de carácter público o privado.

Para Kotler y Armstrong (2016) los mercados son los consumidores directos de los bienes y servicios de las empresas, los cuales se pueden clasificar como se observa en la Tabla 2:

image Tabla 2. Clasificación de los mercados según el tipo de cliente. Fuente: elaboración propia con base en Kotler y Armstrong (2016)








Desde una perspectiva geográfica es relevante diferenciar los tipos de mercado para que las organizaciones estructuren efectivamente la segmentación y la estrategia de la fuerza de ventas. Al respecto, Fisher y Espejo (2004) relacionan los siguientes tipos de mercado:



De acuerdo con la competencia existente en el entorno comercial, la economía también propone una clasificación del mercado. Al respecto, Romero (1997) propone los siguientes tipos de mercado:

La existencia de este tipo de mercado está dada cuando los bienes y servicios son similares e interaccionan en un amplio número de empresas y de compradores donde ninguno de los dos puede influir en el precio de los productos.
En este tipo de mercado solo existe una empresa en toda la industria o sector económico. En muchas ocasiones, esto se presenta por las diversas barreras de entrada que el competidor puede tener, por ejemplo, que el mercado monopolista tenga la posesión exclusiva de un recurso clave (como las materias primas e insumos), concesión gubernamental para su exclusiva producción y/o comercialización, o por los altos costos de producción para desarrollar un producto; funciones y actividades comerciales que solo pueden ser asumidas por el competidor con el mayor músculo financiero.
Este mercado se caracteriza por operar y desarrollarse en la parte intermedia de los dos anteriores: el mercado de competencia perfecta y el mercado monopolista. Desde esta perspectiva pueden surgir dos tipos de mercado: un mercado de competencia monopolística donde hay muchas empresas que comercializan bienes y servicios similares más no idénticos; y un mercado de oligopolio donde se presenta un bajo número de oferentes y muchos compradores.
Este tipo de mercado se caracteriza por la capacidad que tienen los clientes y/o consumidores para regular las empresas que pueden ofrecer bienes y servicios. De esta manera, la demanda puede intervenir y determinar los precios de los productos, y otras estrategias que impacten a los consumidores.



El ambiente organizacional en el enfoque en las ventas

Los gerentes de mercadeo deben reconocer los diferentes elementos y variables presenten en el ambiente organizacional de la empresa, que es el conjunto de factores internos y externos con los que la empresa debe interactuar para cumplir cabalmente con su objeto social. Los elementos de carácter internos representan el microambiente, mientras que los externos aluden al macroambiente, tal como lo expresa la siguiente Figura:

Chania Figura 21. Ambiente Organizacional. Fuente: Elaboración propia

Las organizaciones pueden visualizar el atractivo que pueden llegar a tener los mercados objetivos donde desean desarrollar sus potencialidades comerciales. De ahí, que al desarrollar el atractivo del mercado es relevante resaltar:

Chania Figura 22. Fuente: elaboración propia

Microambiente organizacional
Este concepto estratégico hace referencia al conjunto de elementos y variables internas de la organización, las cuales son susceptibles a ser alteradas, manipuladas, mejoradas, de tal forma que se conviertan en elementos de apalancamiento para el desarrollo organizacional de manera holística. Dentro de los elementos del microambiente se encuentran:



boltex Figura 23. Fuente: Shutterstock/2019
La competencia:

Se refiere al conjunto de organizaciones que impiden el desarrollo comercial de la empresa. La competencia debe observarse no solo desde el determinante de los productos, sino que debe visualizarse desde la satisfacción de las necesidades, es decir, la competencia hace referencia a las empresas que comercializan ofertas que satisfacen las mismas necesidades, sin que necesariamente sean productos de la misma línea o categoría.

Los proveedores:

Son el conjunto de empresas que suministran bienes, servicios, materias primas, insumos, o cualquier solución empresarial que se requiere con el propósito de desarrollar de la manera más adecuada el objeto social de la organización. Los proveedores ofrecen talento humano, tecnología, recursos financieros y de infraestructura, influyendo desde estos elementos en las actividades de la empresa.

boltex Figura 24. Fuente: Shutterstock/2019
boltex Figura 25. Fuente: Shutterstock/2019
Los clientes:

Son el mercado de la organización, es decir, son todas las personas, familias, empresas privadas y organizaciones de tipo gubernamental que demandan bienes y servicios para satisfacer necesidades. Los clientes se pueden ser usuarios, consumidores, contribuyentes o patrocinadores, los cuales, para poder poseer esta connotación empresarial, deben estar relacionados con los agentes de consumo que demandan bienes y servicios que ofrece la empresa.

Los intermediarios:

Son todas las organizaciones que facilitan el acercamiento de los diferentes productos desde su fabricante hasta el consumidor final. Este acercamiento puede ser físico, financiero y logístico. Estos intermediarios también se denominan como los canales de distribución, y en ellos se incluyen mayoristas, minoristas, los medios de comunicación, detallistas, agencias publicitarias, la banca, concesiones, entre otros.

boltex Figura 26. Fuente: Shutterstock/2019

Macroambiente organizacional
Este concepto estratégico hace referencia al conjunto de elementos y variables externas de la organización, las cuales no son susceptibles de ser alteradas, manipuladas, mejoradas, ante ellas, lo único que debe hacer la empresa es un adecuado proceso de adaptación. Dentro de los elementos del macroambiente se encuentran:



El entorno político:

Dentro del cual se destacan las diferentes políticas gubernamentales, las subvenciones, el manejo de la política fiscal, entre otros.

El entorno tecnológico:

En el cual los niveles de investigación, desarrollo e innovación permean el desarrollo de los portafolios empresariales y el mejoramiento de los procesos productivos y operativos, promocionando el desarrollo tecnológico empresarial y de los distintos sectores económicos.

El entorno económico:

En el cual intervienen el desarrollo organizacional, los ciclos de la economía, las políticas económicas del gobierno, los tipos de interés, los elementos macroeconómicos, las tasas de cambio, entre otros.

El entorno ecológico:

Dentro del cual sobresalen las leyes de protección medioambiental, las regulaciones sobre los consumos de energía, manejo del reciclaje de residuos, y toda la preocupación mundial respecto al calentamiento global.

El entorno socio-cultural:

Donde sobresalen las características demográficas y psicográficas de la población, los cambios en los gustos, modas y generaciones, los niveles de ingresos, la densidad poblacional, entre otros.

El entorno legal:

Donde es necesario observar y analizar la pertinencia de las licencias, leyes sobre el empleo, los derechos de propiedad intelectual, la legislación laboral, y lo relacionado a los sectores protegidos o regulados estatalmente.









Una postura de Johnston y Marshall (2016) asegura que los factores más representativos del microambiente y macroambiente que influyen en la gestión de las empresas y que se orientan hacia este enfoque de las ventas desde cuatro perspectivas son:



Determinación de los objetivos del plan de ventas

Los objetivos de un plan de ventas representan las metas concretas que son asignadas al área comercial de la empresa, las cuales son establecidas por la gerencia general o de marketing, y su cumplimiento aportará al asertivo desarrollo de la planeación estratégica corporativa (Bigné, 2003). Dichos objetivos se deben expresar de forma clara y pueden desarrollarse desde ópticas cualitativas y cuantitativas. Arca (2010) propone algunas características generales que deben tener los objetivos del plan de ventas:

Chania Figura 27. Fuente: elaboración propia



Teniendo en cuenta las anteriores características, un objetivo concreto del plan de ventas puede ser el siguiente: “Incrementar las ventas un 8% en relación al año 2018 antes del mes de diciembre del 2019”.




Tema 5.
EJECUCIÓN DEL PROGRAMA COMERCIAL Y DE VENTAS

En la ejecución del programa comercial y de ventas, debe estar sustentado un enfoque estratégico como unas prioridades tácticas. En consecuencia, desde una mirada holística al marketing del siglo XXI, el mercadeo estratégico debe otorgar el direccionamiento de la empresa en la determinación de sus planes a nivel comercial, ante esto, Kotler y Keller (2006) plantean que el marketing estratégico “determina los mercados meta y la proposición de valor que se van a ofrecer, en función del análisis de oportunidades de mercado” (p. 43).

Para Porter (1997) la estrategia consiste en ser diferente, siendo un conjunto de actividades distintas para entregar una mezcla de valor único, y más aún, cuando los procesos de apertura y de competencia global, con organizaciones nacionales e internacionales, conllevan a que las empresas establezcan un direccionamiento a través del cual definan estrategias a mediano y largo plazo que les permitan su permanencia y desarrollo en el mercado (Gómez, 2012).

La estrategia se debe caracterizar por respaldarse en un conocimiento profundo del mercado, y de esta forma determinar elementos de su ambiente organizacional que aporten significativamente a la propuesta de valor, con el fin de realizar las actividades de forma distinta a los rivales.

image Figura 28. Fuente: Shutterstock/2019



Determinación de prioridades estratégicas

Las prioridades estratégicas de la gerencia comercial deben enfocarse en torno a los objetivos estratégicos de venta, así como también en las capacidades del área comercial para el alcance de dichos objetivos. Desde lo anterior, Hoyos (2016) propone algunas prioridades estratégicas las cuales se visualizan en la siguiente Figura:

Chania Figura 29. Prioridades estratégicas. Fuente: elaboración propia desde Hoyos (2016)



Para direccionar como prioridad estratégica el incremento de la participación en el mercado, el gerente de mercadeo pretende aumentar el mayor número de clientes posibles respecto a los productos que posee en su portafolio. Esta participación, también denominada cuota de mercado, resulta de la relación existente entre los ingresos operativos de la organización y las ventas totales del sector o industria a la que pertenece la empresa.







Propuesta del servicio
El servicio es parte activa y fundamental de todas las empresas, sea cual sea su objeto social. Por esta razón, como lo menciona Talero (2015), es una actividad transversal e integrada que se convierte en un valor agregado en los diferentes productos, y usualmente consiste en tomar pedidos, resolver dudas, manejar quejas y reclamos, y brindar información general.

Todas las propuestas de servicio deben contar no solo con una serie de ventajas competitivas sino con una propuesta de valor sólida, clara, contundente y rentable que no solo beneficie al cliente, sino también a las organizaciones. De ahí la importancia de estructurar la naturaleza del servicio desde los pilares del proceso administrativo, como lo son la planeación, la organización, la dirección y el control. Los procedimientos del buen servicio radican en la total ausencia de la improvisación y el real protagonismo de la planeación, de esta forma, las organizaciones deben estructurar lo siguiente:

Su principal objetivo debe ser satisfacer a los clientes visualizando sus necesidades de forma previa. La personalización del contacto con el cliente es relevante para la demanda esperada de bienes y servicios, de esta forma, actividades como la venta cruzada generarán beneficios rentables para la empresa y de valor para el consumidor, incrementando sus experiencias positivas de compra.
El principal objetivo de este procedimiento es contar con la información suficiente para estructurar las actividades relacionales con los clientes. Se resalta que las empresas que han sobresalido, no solo por la calidad del servicio sino por el dinamismo desde el uso de tecnologías para la gestión relacional, encuentran un mayor acercamiento a sus clientes (Montoya y Boyero, 2013).
Desde esta gestión se pretende definir un proceso que permita establecer acuerdos con los clientes de forma eficiente, incluyendo las actividades a realizar y el contenido de los mismos. Para que este proceso se lleve a cabo de forma integral, se hace necesario determinar los roles que intervienen en el proceso y sus responsables, visualizar el contenido del acuerdo, y registrar la documentación de las referencias de dichos contratos.
El principal objetivo de este procedimiento es el de resolver de forma efectiva y eficaz los incidentes, quejas o reclamos de los clientes. La filosofía relacional no solo debe estar plasmada en los acuerdos con los clientes, sino en el día a día del relacionamiento con los mismos.



Tema 6.
PRESUPUESTO DEL PLAN ESTRATÉGICO DE VENTAS

Los presupuestos empresariales existen frente a la premisa de desarrollar una planificación del futuro de la empresa como pilar de la teoría organizacional que se mantiene en el proceso administrativo. Esta herramienta de planeación es utilizada a partir de la identificación de diagnósticos internos y externos para el alcance de los objetivos en cualquier área de la empresa (Díaz y Adrián, 2017).A finales del siglo XVIII se generó el primer evento dentro del cual el concepto de presupuesto se tuvo en cuenta, y fue en el parlamento británico durante los informes de gastos del gobierno.

Freaner (2015) propone como principales objetivos del desarrollo de los presupuestos al interior de las empresas los siguientes:

image Figura 30. Fuente: elaboración propia



Es importante poder reconocer las principales tipologías de presupuestos con el objetivo de identificar el protagonismo del presupuesto de ventas como pieza del engranaje administrativo y financiero de las empresas. Al respecto, los presupuestos se clasifican de acuerdo con lo plasmado en la Tabla 3:
image Tabla 3. Clasificación de los presupuestos. Fuente: elaboración propia desde Parra y La Madriz (2017)



Desarrollo del presupuesto de ventas
Esta herramienta financiera aplicada a la gerencia comercial es un documento que sustenta información de tipo cuantitativa sobre la estimación de las ventas de una empresa en un periodo de tiempo determinado, con el propósito de reconocer la rentabilidad de la organización (Anderson, Hair, Bush, Almada y Almada, 1995). A partir de los resultados del presupuesto de ventas surgen diversos indicadores y otros presupuestos que serán aplicados y de utilidad a diferentes áreas de gestión, por ende, la responsabilidad de este documento y su impacto holístico en las empresas.

Para el óptimo desarrollo del presupuesto de ventas se relacionan los siguientes factores de ejecución propuestos por Prado (2016):
image Figura 31. Fuente: elaboración propia



Marketing relacional y las ventas consultivas
Mejías (2018) manifiesta que dentro de los beneficios más pertinentes que los empresarios encuentran al desarrollar un presupuesto de ventas, está el soporte financiero a la planeación estratégica, esto debido a la importancia de los ingresos para el alcance de los objetivos y las metas propuestas. Asimismo, desde su ejecución se visualizan a futuro dinámicas propias del mercado que pueden fluctuar los niveles de venta y afectar el flujo de ingresos a la compañía. Díaz y Adrián (2017) determinan que los principales objetivos del presupuesto de ventas son los siguientes:  

1. Establecer las ventas monetarias por producto y por periodos de tiempo.
2. Establecer las ventas en unidades por producto y por periodos de tiempo.
3. Establecer las ventas por zonas, por producto y por periodos de tiempo.
4. Establecer las ventas por vendedores y por periodos.
La participación en el mercado es un determinante de alta importancia en el desarrollo del presupuesto de ventas. Este es el porcentaje de ventas que una organización tiene en una industria o en un sector específico. Esta participación puede estar dada en términos monetarios o en unidades, y para cada una de ellas, existe un cálculo matemático.  

Participación de Mercado en Unidades (%) =
Total Unidades proyectadas a vender por la Empresa / Total Unidades Vendidas por el Mercado  

Participación de Mercado en Ventas (%) =
Total Ventas proyectadas de la Empresa en valor monetario ($) / Total Ventas del Mercado en valor monetario ($)

A partir de los cálculos anteriores, la empresa está en la capacidad de determinar materiales directos e indirectos requeridos, mano de obra, costos indirectos de producción, inversiones, necesidades de financiamiento, manejo de inventarios, gestión de gastos, procesos de pagos organización, y en especial, los precios de venta (Anderson, Hair, Bush, Almada y Almada, 1995).

El precio de venta hace referencia a la suma de valores que los clientes potenciales entregan a cambio de los beneficios del usufructo de los bienes y servicios que van a adquirir (Castro, 2004). Para Muñiz (s.f.) la fijación de precios tiene como principal propósito obtener beneficios por parte de la empresa, en la cual sus ingresos son directamente proporcionales a la cantidad de ventas realizadas, sin embargo, estas no son paralelas en relación con las utilidades que obtiene.

La gestión de los precios está orientada por elementos o áreas que influyen en las organizaciones las cuales pueden ser internas o externas, tal como lo describe la Tabla 4:

Chania Tabla 4. Áreas que influyen en la gestión de precios. Fuente: elaboración propia desde Muñiz (s.f.)




Luego de tener diferenciados los elementos que influyen en el precio, es necesario visualizar algunas estrategias que pueden tener presente las organizaciones. Estas estrategias de fijación de precios son las siguientes:

Estrategia de fijación de precios basada en los costos de producción
Para llevar a cabo esta estrategia el determinante fundamental para la fijación del precio del producto son los costos de producción, a los cuales, desde las políticas de la empresa, se agregaría un porcentaje de utilidades para de esta manera obtener el precio final.  

Estrategia de fijación de precios basada en la competencia
Para llevar a cabo esta estrategia, el determinante fundamental para la fijación del precio del producto es la competencia, la cual sería estudiada a través del proceso de benchmarking, haciendo un proceso comparativo de sus precios en relación con la propuesta de valor. Desde este análisis comparativo pueden surgir tres tipos de precios:

Chania Figura 32. Fuente: elaboración propia



Estrategia de fijación de precios basada en el mercado
Para llevar a cabo esta estrategia, el determinante fundamental para la fijación del precio del producto es el mismo mercado, es decir, los consumidores. Esto se lleva a cabo a través de un proceso de investigación de mercados, en el cual se pretende establecer la sensibilidad al precio y la percepción de valor que visualice la intención de precio a pagar por parte de los clientes.




Indicadores de gestión comercial

Un importante número de mediciones para la evaluación de la fuerza de ventas se pueden obtener desde el análisis de elementos adicionales de juicio, utilizando mediciones de salida y de entrada en forma de razones. Las mediciones de salida son el resultado de los esfuerzos que desarrolló la fuerza de ventas para el alcance de los objetivos comerciales. Inicialmente, se tiene en cuenta el número de pedidos que cada miembro del equipo comercial cierra y factura, con el fin de determinar su habilidad en el desarrollo de presentaciones de ventas,

Mientras que, las de entrada se concentran en los esfuerzos y la dedicación que los integrantes de la fuerza de ventas evidencian, más que en los resultados alcanzados. Esto debido a que los esfuerzos de los vendedores son controlables en el corto plazo, contrario de las metas de cierre que se puedan llevar a cabo a largo plazo.

Johnston y Marshall (2009) proponen algunas razones (indicadores de gestión) comúnmente empleadas para evaluar el desempeño de los vendedores divididos en tres grandes grupos: razones de gastos, razones de desarrollo de cuentas y de servicios, y razones de actividad de visitas o productividad, las cuales se describen en la Tabla 5:

image Tabla 5. Razones para evaluar el desempeño de los vendedores. Fuente: elaboración propia desde Johnston y Marshall (2009