Gerencia de marketing estratégico

Tema 1.
DESARROLLO DEL DIRECCIONAMIENTO ESTRATÉGICO EN LAS ORGANIZACIONES

Para Ansoff (1997) el propósito más representativo del direccionamiento estratégico es la identificación de los elementos potenciales con que cuenta una organización para el logro futuro de los objetivos corporativos. A partir de la gestión de estas potencialidades, las empresas deben formular estrategias, las cuales son las diferentes actividades que generan una ventaja competitiva para las empresas, permitiendo planear objetivamente los planes, programas y proyectos que permitan anticiparse a escenarios futuros.

Aguilera Castro (2010) propone tres etapas desde las cuales se debe desarrollar el pensamiento estratégico en las organizaciones. Dichas etapas se visualizan en la siguiente figura:

Análisis estratégico
Esta etapa consiste en la definición de la posición estratégica de la empresa en relación con el ambiente organizacional, conformado por elementos del microambiente (internos) y macroambiente (externos). A partir de esta definición, la organización reconoce la incidencia de las amenazas - oportunidades en sus fortalezas - debilidades y el protagonismo de sus stakeholders en el desarrollo de las estrategias.

Formulación estratégica
Desde el desarrollo de las estrategias, las empresas pretenden cumplir con lo manifestado en su misión y alcanzar las expectativas planteadas en su visión como el mayor indicador de gestión corporativo. Las estrategias adecuadas tienen en cuenta en su estructura los elementos del micro y macroambiente, determinando acciones agresivas, defensivas, adaptativas o de supervivencia. La formulación estratégica debe ser desarrollada en varios niveles (Dess y Lumpkin, 2003):

Desde este nivel estratégico las organizaciones determinan la forma en la cual generarán sus ingresos a largo plazo. Dichas acciones deben estar sustentadas en sus ventajas competitivas, que son los elementos que diferencian a las organizaciones de su competencia. Para Porter (1982) esta ventaja competitiva puede visualizarse a través del liderazgo en costos de producción, la diferenciación de sus productos, y el enfoque en segmentos de mercado específicos.
En este nivel, la formulación estratégica debe dar respuesta a interrogantes fundamentales de la organización, entre los que se destacan: ¿cuál es el core business de la empresa que permitirá maximizar su rentabilidad a largo plazo? ¿cómo aumentar la presencia en dichos negocios para obtener una ventaja competitiva?

Bateman y Scott (2004) proponen algunas opciones para el fortalecimiento de las estrategias corporativas: las estrategias de concentración que buscan el enfoque en una sola industria; la integración vertical que pretende el desarrollo de un negocio nuevo que agregue beneficios a la propia cadena de valor; la diversificación concéntrica para elaborar productos relacionados con las actividades principales; y la diversificación de conglomerados, utilizada para fortalecer nuevos negocios que desarrollen productos no relacionados con la actividad principal.
Esta teoría sustenta que las diferentes circunstancias en los distintos entornos determinan y caracterizan al líder, haciendo que una persona en un momento determinado sea líder, pero en otro momento no lo sea porque su liderazgo está dado por las circunstancias y no por los rasgos de su personalidad.
El crecimiento estratégico en la era digital requiere de procesos de innovación disruptiva fundamentados en las tecnologías de la información y en las realidades de los consumidores actuales que demandan soluciones inmediatas a sus necesidades. Ya no bastan con las páginas web informativas, el mercado requiere de relaciones multidireccionales desde las redes sociales y demás aplicaciones presentes en los dispositivos digitales de los consumidores.
Implantación estratégica
La capacidad de implantar estrategias exige de disposiciones funcionales sustentadas en controles de los procesos administrativos y en la determinación de estructuras organizacionales para el alcance de los objetivos propuestos.



Perspectivas estratégicas
El crecimiento empresarial es uno de los objetivos del direccionamiento estratégico, incidiendo en él los diversos factores del ambiente organizacional y la relación con diversos sectores como los proveedores, el mercado financiero, de capital y los canales de distribución. Para Aguilera Castro (2010) el crecimiento empresarial está representado en la acumulación de recursos de infraestructura, humanos y en el aumento de la aceptación de los productos en el mercado. El crecimiento empresarial puede observarse a partir de tres perspectivas (Aguilera Castro, 2010):




Esta sustenta que las organizaciones evolucionan sistemáticamente desde diferentes etapas, siendo cada una consecuencia de las dinámicas de la anterior, obteniendo una tendencia de crecimiento con algunos periodos fluctuantes presentes por las condiciones cambiantes del mercado. Desde esta perspectiva, las empresas deben establecer acciones que permitan desarrollar procesos de innovación para poder diferenciarse de su competencia durante las etapas de crecimiento y madurez de su ciclo de vida.



Centrada en la existencia de recursos disponibles para ser utilizados en las nuevas opciones del fortalecimiento de las estrategias corporativas. Por lo tanto, la implantación estratégica es definida por la cantidad de recursos que posee o puede llegar a obtener la empresa para el desarrollo de su objeto social.



Esta perspectiva que sustenta el crecimiento empresarial se fundamenta en las actitudes y aptitudes individuales de sus gerentes. La motivación es el proceso que determina de la intensidad y el esfuerzo de los directivos y subordinados para desarrollar sus actividades dentro de una empresa (Robbins, 2004).

Elementos del direccionamiento estratégico
El direccionamiento estratégico está conformado por diferentes elementos que se visualizan en el clima y la cultura organizacional, fortaleciendo con estos la filosofía corporativa, fundamento del gerente y las demás directivas de la empresa en el desarrollo del direccionamiento estratégico. Estos elementos estructuran un proceso sistemático para la construcción del futuro organizacional, teniendo en cuenta los elementos internos y externos que puedan influir en su desarrollo (Bernal-Torres y Sierra-Arango, 2008). Estos elementos son los siguientes:



boltex Figura 2. Fuente: Shutterstock/2019
Misión

La misión representa el hoy de las organizaciones, su presente, su personalidad y su sello propio. Esta declaración debe contener elementos como la razón social, el objeto social, el mercado al que va dirigido, las ventajas competitivas que la caracterizan, y quizás lo más relevante: la propuesta de valor en beneficio de todos los stakeholders de la empresa, en especial de los clientes. Para Rivera (1991) la misión representa la expresión del carácter, identidad y razón de ser de una empresa a partir de su propósito, estrategia, comportamiento organizacional y valores corporativos.

Visión

La visión representa el mañana de las organizaciones, es la fotografía de cómo se visualizan las organizaciones en el largo plazo. Así como la misión, la visión de las empresas debe poseer su razón social, el objeto social, el mercado al que piensa dirigirse, las ventajas competitivas que la caracterizan, y la propuesta de valor que ofrecerá a los clientes en el futuro. El enunciado de la visión establecido por la empresa determina un contexto esencial en la fijación de la estrategia y los stakeholders que intervendrán en su alcance (Gerstein, 1996).

boltex Figura 3. Fuente: Shutterstock/2019
boltex Figura 4. Fuente: Shutterstock/2019
Objetivos corporativos

Los objetivos corporativos son las metas a mediano plazo que se trazan las organizaciones de forma funcional, es decir, cada una de las áreas de gestión, siendo estas las de mercadeo, producción, finanzas y talento humano, deben trazar este tipo de objetivos para contribuir con la planeación estratégica en el alcance de la misión y visión.

Estos objetivos se deben redactar de forma infinitiva, deben tener una acción clara, contundente y específica, deben tener un temporizador, es decir, mes y año de cumplimiento, y finalmente debe tener un indicador numérico. Lo anterior debido al hecho de que, en la gestión de empresas, lo que no se mide no aporta al proceso administrativo, de ahí la importancia de que estos objetivos posean estos componentes.

Políticas

Dentro de las empresas, las políticas corporativas hacen referencia al conjunto de parámetros y lineamientos desde los cuales se establece el clima y la cultura organizacional que orientan a las empresas, sus colaboradores mejorando la operatividad de sus unidades de negocio.

Usualmente las organizaciones pueden proponer políticas relacionadas con las siguientes actividades: sostenibilidad, abastecimiento, gestión humana, gobierno corporativo, control interno, finanzas, riesgos, comunicaciones, inversiones, compensación, seguridad, procesos productivos, gestión de personal, entre otras.

boltex Figura 5. Fuente: Shutterstock/2019
boltex Figura 6. Fuente: Shutterstock/2019
Valores

Las organizaciones, al igual que las personas se caracterizan por poseer un comportamiento propio, particular y diferente que el resto de entes económicos, y esta realidad está dada por el direccionamiento de los valores corporativos.

Capriotti (1999) resalta la existencia de tres tipos de valores corporativos: los valores de la empresa, que se destacan la caracterización de esta como institución; los valores de los empleados, los cuales se relacionan con su comportamiento y conductos dentro y fuera de la organización, y los valores del producto, los cuales se refieren a las características de los bienes y servicios ofrecidos.

Desarrollo de la estrategia

La estrategia en las organizaciones es el conjunto de actividades que generan ventajas competitivas, alcanzando los objetivos y metas propuestas en la planeación estratégica. Para Porter (1982) la estrategia es la creación de una posición única y valiosa en el mercado. Por ello, el pensamiento estratégico es la capacidad gerencial para desarrollar en las empresas factores claves de éxito, que sustenten las ventajas competitivas y que, a su vez, respalden las estrategias para el cumplimiento de la misión y el alcance de la visión.

Lobatón (2006) enfatiza el aporte de Igor Ansoff a la naturaleza de la estrategia corporativa desde el concepto de vector de crecimiento, que es un conjunto de alternativas estratégicas que relacionan los productos ofrecidos por la empresa con los mercados reales y potenciales disponibles. Dicha matriz se observa en la siguiente figura:

image Figura 7. Matriz de Ansoff. Fuente: Espinosa (2015)



Desde esta estrategia se pretende incrementar la participación en el mercado a través de la oferta de los productos actuales en los mercados con los que la empresa cuenta en la actualidad. Es una alternativa donde existen altos niveles de competitividad, por ello, se recomienda utilizar alternativas como la venta cruzada, la promoción de ventas, la publicidad, y en algunos casos, disminuir el precio de venta.
Desde esta alternativa estratégica, la empresa ubicará nuevos segmentos de clientes a los que ofrecerá sus productos actuales. Para poder ejecutar esta estrategia se debe desarrollar una investigación de mercados a nivel doméstico o una inteligencia de mercados a nivel internacional que permita ampliar la cuota de mercado.
Esta opción estratégica permite a la empresa desarrollar nuevos productos para los mercados que actualmente atiende. Teniendo en cuenta las altas dinámicas de los mercados y sus tendencias de consumo es necesario el lanzamiento de nuevos productos o la innovación de los presentes en el portafolio con el propósito de satisfacer las necesidades de estos nuevos consumidores.
Desde la estrategia de diversificación se deben investigar alternativas para desarrollar nuevas ofertas para nuevos consumidores. Esta estrategia ofrece menor seguridad comercial al alejarse de su conocimiento sobre los productos y mercados donde opera, generando así un mayor riesgo al fracaso.



Chapman (2004) resalta la importancia que tiene la matriz DOFA en el desarrollo de la dirección estratégica, al ser una herramienta que sustenta la toma de decisiones a nivel funcional y corporativo en las organizaciones. A partir de la matriz DOFA, las empresas pueden desarrollar cuatro tipos de estrategias, las cuales se observan en la siguiente figura:
image Figura 8. Matriz DOFA. Fuente: elaboración propia desde Chapman (2004)
En las estrategias agresivas se deben tener en cuenta las fortalezas de la empresa para potencializar por medio de estas las oportunidades presentes en la industria, en las defensivas se utilizan las fortalezas para evitar o reducir el impacto de las amenazas externas, en las estrategias adaptativas se pretende disminuir o reducir las debilidades internas para aprovechar tomar ventaja de las oportunidades externas, y en las de supervivencia se deben reducir las debilidades internas, evitando las amenazas del entorno.
Tema 2.
ENTORNO COMPETITIVO EMPRESARIAL

La actualidad empresarial está ligada a la constante búsqueda de ventajas competitivas y factores claves de éxito que deben identificar las organizaciones teniendo en cuenta los altos índices de competencia presentes hoy en los diferentes sectores económicos e industrias. Las organizaciones deben estar preparadas para asumir los diferentes retos de la globalización, la economía de mercado, los acuerdos comerciales regionales y los tratados de libre comercio.

Fuerzas competitivas del entorno
Un análisis asertivo y competitivo debe tener en cuenta las diferentes fuerzas presentes en el entorno de las empresas. Al respecto, Porter (2008) describe que los empresarios en ocasiones definen la competencia de una forma individual, teniendo en cuenta solamente a los competidores directos, descartando otros elementos como los proveedores, los clientes, los sustitutos y la nueva competencia. Frente a ello, se relacionan a las cinco fuerzas competitivas que le dan forma a la estrategia (Porter, 2008).







Diamante de Porter

Este es un modelo que explica las razones por las cuales las naciones, los sectores, industrias o empresas son exitosas a partir de ciertas condiciones y atributos que determinan las características del entorno donde las organizaciones deben competir. Este modelo también es conocido como el diamante competitivo y fue propuesto por Michael Porter en el año de 1990 en su libro “La ventaja competitiva de las naciones”. Dichas condiciones de este modelo se observan en la siguiente figura:

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Figura 9. Diamante de Porter. Fuente: Porter (1982)



Cadena de valor

Esta cadena es un modelo que permite visualizar el conjunto de actividades que se deben desarrollar en una empresa para generar valor al producto final. Este modelo fue propuesto Porter (1982) y en él se determina que la ventaja competitiva no se comprende si se observa a la empresa como un todo, porque dentro de ella existen actividades primarias y de apoyo que se interconectan, contribuyendo a su direccionamiento estratégico. La siguiente figura describe dichas actividades dentro de la cadena de valor:

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Figura 10. Cadena de valor. Fuente: Porter (1982)



Las actividades primarias están implicadas en la creación física de los productos tangibles o en la operatividad de los servicios, desde su entrega al consumidor hasta el servicio posventa. Las actividades de apoyo sustentan a las primarias proporcionándoles insumos, tecnologías, recursos humanos y el soporte en términos de infraestructura que posee la empresa.

Estas dos actividades deben generar valor a los stakeholders, siendo este el impacto o la importancia que tienen los productos en su vida como personas u organizaciones. Las siguientes figuras representan las actividades primarias y de apoyo que conforman la cadena de valor:

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Figura 11. Actividades primarias de la cadena de valor. Fuente: Porter (1982)
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Figura 12. Actividades de apoyo de la cadena de valor. Fuente: Porter (1982)
Tema 3.
DIRECCIONAMIENTO DE LAS ORGANIZACIONES HACIA EL MERCADO

Con el paso del tiempo, las organizaciones han modificado sus dinámicas para desarrollar los procesos administrativos; de ahí que la gerencia de estos entes económicos también haya evolucionado. Dentro de los aspectos que han impulsado estos cambios en el management se encuentran los consumidores, quienes han dejado de ser agentes pasivos para convertirse en prosumidores, es decir, consumidores que ejercen acción sobre las estrategias de productos por parte de las organizaciones.

La orientación al mercado estimula la gestión de datos e información de los clientes de la empresa y demás protagonistas del entorno, para que esta pueda ser utilizada en las organizaciones con el fin de generar un mayor posicionamiento, lealtad e ingresos para la compañía, es decir, potencializar la propuesta de valor. La objetiva orientación al mercado proporciona ventajas competitivas que diferenciarán la marca, los productos y las estrategias comunicacionales (Jiménez, 2010).

El mercadeo como herramienta del direccionamiento estratégico ha presentado modificaciones en cuanto a su orientación, por ejemplo, en la forma de desarrollar sus procesos al interior de las empresas. Coca-Carasila (2008) relaciona los periodos en los cuales el mercadeo ha evidenciado su proceso evolutivo:


Período de identificación (1890-1921)
En este período, los gestores del marketing evidencian dentro de las actividades administrativas las funciones que reúnen el mercadeo y su naturaleza. Se conceptúa esta función organizacional como parte de la economía que relaciona a las empresas y sus consumidores, resaltando la manera en que los productores comercializan sus bienes y servicios.
Período funcionalista (1921-1945)
En este período el mercadeo es observado como el conjunto de actividades que facilitan la transferencia de propiedad de bienes y servicios, incluyendo el canal de distribución desde las fábricas y plantas de producción hasta los usuarios finales.


Período preconceptual (1945-1960)
Esta etapa se caracteriza por los avances tecnológicos en los procesos productivos que se presentaron después de la Segunda Guerra Mundial. Se resaltan en su naturaleza la incorporación de los métodos y técnicas científicas en la investigación de mercados, descubriendo las motivaciones que perfilan a los consumidores.
Período de conceptualización formal (1960-1989)
En este periodo el marketing se diversifica, convirtiéndolo en una actividad que permea otros campos de las ciencias sociales. La conceptualización aportada por la American Marketing Association caracteriza al mercadeo mundialmente, desde su perspectiva social, estratégica, táctica y operativa.
Período actual del concepto de Marketing (1990-2015)

En esta etapa aparecen los conceptos y las filosofías del marketing relacional, su gestor de procesos Customer Relationship Management, que actualmente interviene en el direccionamiento estratégico a través del marketing digital y las redes sociales.

Las empresas a los inicios del siglo XX, debido a los alcances tecnológicos propios de la época, no se direccionaban estratégicamente de la misma manera a como se hace hoy en la era digital, en la cual el prosumidor influye en los procesos administrativos en beneficio de sus necesidades. Dicha evolución se identifica en la siguiente figura:

Chania Figura 13. Evolución de los enfoques del management. Fuente: elaboración propia con base en Kotler, Armstrong y Benassini (2016)








Enfoque de producción y producto




Enfoque de ventas y de marketing
El enfoque en las ventas se caracteriza por su impulso comercial que puede llegar a ser bastante agresivo en términos de relacionamiento con los clientes. Esto es sustentado por Zyman, (2000) cuando afirma que el principal propósito de este enfoque es vender más cosas, a un número mayor de clientes, con mayor frecuencia, con el propósito de recibir mayores ingresos, y así mismo mayores beneficios para las organizaciones.

Una postura de Johnston y Marshall (2016) resalta los factores más representativos del microambiente y macroambiente que influyen en la gestión de las empresas que se orientan al enfoque de ventas desde cuatro perspectivas:

Esta perspectiva se presenta, a manera de ejemplo, cuando un estado manifiesta que es ilícito vender cierto bien o servicio, o cuando un competidor con poder en la industria, hace que la empresa considere que no es beneficioso en términos comerciales ingresar en un mercado nuevo.
Los cambios demográficos que dinamizan el mercado influyen en el desarrollo comercial de las organizaciones.
El desarrollo tecnológico permite incrementar los canales de comunicación en función del incremento de la cuota o participación en el mercado por medio de las redes sociales, las aplicaciones y el E-commerce.
Las diversificaciones de las estrategias de producto en función de las comunicaciones integradas de marketing dinamizan el consumo de bienes y servicios, e influyen en los estilos de vida de los mercados potenciales.

El mercadeo que hacían las empresas en los años noventa es completamente diferentes al que se hace actualmente, y este cambio se debe principalmente a las dinámicas propias de los mercados, es decir, los clientes y sus diversas maneras de consumir bienes y servicios. La propuesta de evolución del mercadeo de Kotler, Armstrong y Benassini (2016) se fundamenta en las siguientes etapas: mercadeo masivo, mercadeo segmentado, mercadeo relacional y mercadeo uno a uno.









Marketing holístico

Este es un concepto propuesto por Kotler y Keller (2006) quienes pretenden resaltar la pertinencia de las diferentes áreas y procesos de la empresa con el objetivo de explorar, crear y entregar una óptima y completa propuesta de valor que lleva a cabo una empresa mediante la gestión de las relaciones con todos sus stakeholders. Las diversas áreas de gestión, los colaboradores, la relación con los clientes, así como la responsabilidad social de la empresa desde sus actividades comerciales son los pilares trascendentales del mercadeo holístico al interior de las organizaciones.

La siguiente figura presenta las variables propuestas por Kotler y Keller (2006) que sustentan el marketing holístico en las empresas:

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Figura 14. Variables del marketing holístico. Fuente: Elaboración propia con base en Kotler, Armstrong y Benassini (2016)



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Figura 15. Fuente: elaboración propia
Marketing interno

Surge por la necesidad organizacional de generar, comunicar y entregar ofertas con un alto contenido de valor no solo a sus clientes, sino a todos sus grupos de interés, y en este caso, el stakeholder relevante son los empleados. Representa esfuerzo de la empresa por comprender las necesidades de sus colaboradores para poder aumentar sus niveles de satisfacción laboral, facilitando a los clientes internos un mejor servicio (Caro-Hernández y Rodríguez-Avendaño, 2017).

Rodríguez y Suárez (2016) manifiestan que el marketing interno no es solamente una labor táctica del área de talento humano, sino que es una actividad de direccionamiento estratégico para el crecimiento empresarial. Dentro de sus principales beneficios sobresalen los siguientes (Caridad, Salazar, Quintero y Soto, 2018):

Marketing integrado
El mercadeo es tan importante en las organizaciones, que es nocivo que su total gestión esté solamente bajo la responsabilidad del área de marketing, porque todas las áreas de gestión deben aportar a las actividades de mercadeo para que la generación, comunicación y entrega de valor por parte de la compañía sea mucho más asertiva e integrada. Las finanzas, la producción, el talento humano y los sistemas de información deben estar influenciados por el mercadeo y su filosofía relacional con el cliente.
Marketing relacional
Abad (2017) plantea que el marketing relacional consiste en crear, fortalecer y mantener las relaciones de las organizaciones con los agentes de consumo, alcanzando los máximos ingresos por cliente. Uno de sus objetivos es el de identificar a los clientes más rentables para fortalecer la relación con ellos, con el fin de conocer sus necesidades para ofertas bienes y servicios acorde a las mismas. Dentro de las principales características del marketing relacional Renart (2004) resalta la interactividad, la dirección de la personalización, la memoria comercial, la receptividad, la orientación al cliente y el valor del cliente.
Marketing socialmente responsable
Las organizaciones no deben visualizar como única función sustantiva la generación de beneficios económicos, estas también deben concebir el bienestar social como uno de sus objetivos a cumplir. Por lo tanto, el marketing socialmente responsable se relaciona directamente con el concepto de responsabilidad social corporativa (RSC) que desde la óptica de Escobar (2012) cuenta con los siguientes determinantes:

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Figura 16. Fuente: elaboración propia