El aire es una mezcla invisible de gases que rodean la tierra, necesario para el desarrollo de la mayoría de las formas de vida. En la tropósfera (parte más baja de la atmósfera terrestre), el aire contiene principalmente 5 sustancias: nitrógeno, oxígeno, vapor de agua, argón, dióxido de carbono, y otras sustancias en menor proporción (Helmenstine, 2022).
En la Figura 1, se muestra la composición porcentual de los gases en la atmósfera:
Como se aprecia en la figura, el nitrógeno atmosférico es uno de los gases más abundantes e importantes en la atmósfera, en lo que es conocido como el ciclo bioquímico del nitrógeno, sin embargo, necesita de una serie de microorganismos y procesos para convertir ese nitrógeno gaseoso en una forma aprovechable para la nutrición, bien sea de plantas o animales. Por otro lado, el oxígeno atmosférico sirve para la respiración celular en los seres vivos, además ayuda a los procesos de oxidación que “rompen” la materia orgánica para que se liberen los nutrientes en el suelo (UCAR, 2020).
La atmósfera está compuesta por dos tipos de gases según su permanencia: los constantes, que mantienen una concentración relativamente invariable, en donde están los más abundantes en concentración; y los gases variables, que presentan mayores cambios en su proporción, tal como se observa en la Tabla 1.
El 98 % de los gases anteriormente descritos se encuentran ubicados en una franja vertical de 30km, que comprende desde la tropósfera hasta la estratósfera, el 2 % restante se encuentra disperso en más de 10.000 km de atmósfera, tal como se aprecia en la Figura 2.
Como datos generales, los aviones comerciales vuelan a una altura de 10-12 km, la capa de ozono se encuentra en la estratósfera, es decir, entre 12 - 50 km. La Estación Espacial Internacional y algunos satélites orbitan en la termósfera, a una altura de 400 km donde aún quedan pequeñas trazas de algunos gases, posteriormente se encuentra la exósfera (contiene algo de hidrógeno y helio, pero se encuentran muy dispersos), la capa más externa de la atmósfera. Los satélites geoestacionarios (aquellos que tienen la misma velocidad angular que la Tierra y eso permite que permanezcan inmóviles orbitando sobre el ecuador), se encuentran en el espacio interplanetario, a una altura superior a los 35.000 km (NASA , 2019).
La contaminación atmosférica ocurre por la acumulación de sustancias contaminantes en el aire, como consecuencia de actividades antrópicas o por procesos naturales, causando problemas en la salud tanto de personas como de otros seres vivos, así como también afectaciones en el medio ambiente (IDEAM, 2020 p.17).
La contaminación puede provenir de diversas fuentes, tal como se describe en la Figura 3:
En la Tabla 2 se describen los efectos principales que tiene la contaminación del aire sobre la salud del ser humano y sus efectos en el medio ambiente.
A nivel del país, con relación a la calidad del aire se miden los parámetros contenidos en la Tabla 2. La Resolución 2254 de 2017 fijo unos valores máximos permisibles (punteado rojo), que para el caso de la Figura 4 es de 25 µg/m3; en la misma resolución también se fijaron unas metas de reducción para el 2030 (punteado azul).
En la figura ejemplo, se muestran los valores que reportaron las CAR’s (Corporaciones Autónomas Regionales) desde el 2014-2019, evidenciando buenos manejos en algunas corporaciones, pero para el caso de la estación Carvajal-Sevillana, se evidencia un incremento importante con respecto a los años anteriores.
En lo que respecta a la meta de reducción, todas se encuentran lejos de los 15 µg/m3. En Bogotá, los niveles de contaminación por PM2,5 fueron moderados para el mes abril de 2022 que oscilaron entre 50-70 µg/m3, según una escala de 0-500, siendo 0 buena y 500 muy peligrosa, tal como se aprecia en la Figura 5.
A nivel de legislación sobre la calidad del aire y dado el alcance de este documento, solo se mencionarán algunas resoluciones y decretos:
Ley 1083 de 2006 y Resolución 180158 de 2007, Ministerio de Minas y Energía: determinan los combustibles limpios a ser utilizados por sistemas de transporte público de pasajeros. Incluye la exigencia de diésel de menos de 50 ppm de azufre, entre otros.
Por la cual se adopta la norma de calidad del aire ambiente y se dictan otras disposiciones.
> Por la cual se adopta el protocolo para el monitoreo y seguimiento de la calidad del aire”.
Por la cual se ajusta el Protocolo para el Monitoreo y Seguimiento de la Calidad del Aire adoptado a través de la Resolución 650 de 2010 y se adoptan otras disposiciones.
La PPCC se creó a partir del documento Conpes 3344 que se radicó en marzo de 2005, el cual contiene los lineamientos en cuanto a la prevención y control de la contaminación del aire. Se encuentra orientada por los principios de la Ley 99 de 1993, también se desarrolla bajo los contenidos del Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, y entre los referentes, están los compromisos adquiridos en el marco de los Objetivos del Milenio18 y los establecidos en el Programa de Enfoque Sectorial Ambiental en Colombia 2007-2010 (Minambiente, 2010 p.29).
Esta política se propone para todo el territorio nacional y se orienta a definir actividades que permitan gestionar el recurso aire de los centros urbanos, acorde con sus características específicas y sus problemáticas ambientales actuales y proyectadas, así como de las zonas rurales que aún no cuentan con una problemática significativa (Minambiente, s.f.).
En la Tabla 3, se hace un breve compilado de lo que contiene la PPCC, describiendo sus objetivos y actividades principales.
El seguimiento de la PPCC se realizará a través de indicadores contenidos en cada objetivo, que miden la gestión y el impacto de esta. La financiación se realizará principalmente con los recursos de las instituciones responsables de las actividades identificadas:
Adicionalmente a los aspectos legales y normativos, para el caso de la ciudad de Bogotá, existen redes de monitoreo de calidad de aire, programas que ofrecen asesoría técnica ambiental para la implementación de producción más limpia, además se están realizando monitoreos permanentes para conocer el estado y así emprender acciones estratégicas.
La biodiversidad se refiere a toda la variedad de la vida sobre la Tierra (genes, especies, poblaciones, ecosistemas y regiones biogeográficas), además de los procesos ecológicos y evolutivos que la sostienen. La biodiversidad incluye componentes estructurales, funcionales y genéticos que se derivan de sus niveles de organización, y atraviesa diversas escalas espaciales y temporales. Sus escalas temporales van desde los días hasta los eones. Sus patrones espaciales son afectados por el clima, la geografía y la fisiografía (Marín et al, 2018, p.23).
En el siguiente enlace se encuentra un mapa de Colombia donde se localizan los ecosistemas por región, se puede ampliar para observar con detalle los ecosistemas terrestres, acuáticos continentales, costeros, insulares y marinos, todos en un mismo mapa (ver más)
Por su parte, en la Figura 7 se observan los diferentes grupos de organismos y su cantidad de especies en Colombia.
De entre toda esa cantidad de especies, es importante resaltar que hay varias que solo se encuentran en el territorio colombiano (únicas o endémicas), por ejemplo, tenemos 1467 especies únicas de orquídeas, 350 de mariposas, 79 de aves, solo por mencionar algunos grupos.
A pesar de esa gran diversidad, y de ocupar el segundo puesto entre los países más mega biodiversos después de Brasil, hay más de 1200 especies que se encuentran en la categoría de amenaza, según la Resolución 192 de 2014, como se observa en la Tabla 4.
En 2021 se publicó el documento “Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos”, que contiene el trabajo de más de 100 expertos temáticos (científicos, indígenas, comunidades afrodescendientes y otras etnias), quienes revisaron innumerables documentos y saberes para documentar las estrategias y el estado de la biodiversidad, que fueron compilados en un texto de más de 1200 páginas, (Gómez et al., 2021), de las que a continuación se indican algunas de sus conclusiones:
Política Nacional para la Gestión integral de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos (PNGIBSE)
La PNGIBSE está orientada a:
Promover la gestión integral de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, de manera que se mantenga y mejore la resiliencia de los sistemas socioecológicos, a escalas nacional, regional, local y transfronteriza, considerando escenarios de cambio y a través de la acción conjunta, coordinada y concertada del Estado, el sector productivo y la sociedad civil (Minambiente, 2012 p.8).
La PNGIBSE identifica cinco principales motores directos de transformación y pérdida de la biodiversidad que son tipificados a nivel global y se presentan en la Tabla 5.
Sobre esos 6 ejes temáticos, se propone un Plan de Acción de Biodiversidad que proyecta metas hasta 2030, donde se tuvieron en cuenta, entre otros, políticas e instrumentos de planeación ambiental, las necesidades y prioridades para el país, así como los compromisos adquiridos en el marco del Convenio de Diversidad Biológica (Metas de Aichi) y las orientaciones ambientales de la OCDE y el PND 2014-2018.
Por otro lado, también existen los denominados “Informes Nacionales de Biodiversidad”, son de carácter periódico y responden a lo pactado en el artículo 26 del Convenio de Diversidad Biológica (CDB), donde se deben describir las medidas que están siendo adoptadas y su eficacia para cumplir los objetivos del convenio en términos ambientales, en relación con las Metas de Aichi y las contempladas en la Estrategia Mundial para la Conservación de las Especies Vegetales. (Minambiente, 2022).
En relación a lo anterior, Corpoboyacá publica en su página una serie de estrategias pertinentes para la conservación y la restauración de ecosistemas, en donde resalta como ejes principales (Corpoboyacá, 2017):
Del Ordenamiento Ambiental del Territorio se entiende como la función atribuida al Estado de regular y orientar el proceso de diseño y planificación de uso del territorio y de los recursos naturales renovables de la nación, a fin de garantizar su adecuada explotación y su desarrollo sostenible (Ley 99 de 1993, Art. 7).
En la Ley 152 de 1994 Art. 41, se hace la siguiente mención “El Gobierno Nacional y los departamentos brindarán las orientaciones y apoyo técnico para la elaboración de los planes de ordenamiento territorial”, posteriormente fue fijado formalmente en la Ley 388 de 1997, definiendo los Planes de Ordenamiento Territorial como:
El ordenamiento del territorio municipal y distrital comprende un conjunto de acciones político-administrativas y de planificación física concertadas, emprendidas por los municipios o distritos y áreas metropolitanas, en ejercicio de la función pública que les compete, dentro de los límites fijados por la Constitución y las leyes, en orden a disponer de instrumentos eficientes para orientar el desarrollo del territorio bajo su jurisdicción y regular la utilización, transformación y ocupación del espacio, de acuerdo con las estrategias de desarrollo socioeconómico y en armonía con el medio ambiente y las tradiciones históricas y culturales. (Ley 388 de 1997, Art 5).
En estos se fundamentan en 3 principios básicos: la función social y ecológica de la propiedad, la prevalencia del interés general sobre el particular y la distribución equitativa de las cargas y los beneficios, ver Tabla 6.
Dependiendo de la población del municipio, se habla de Plan de Ordenamiento Territorial (POT - con población superior a 100.000 habitantes), Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT - entre 30.000 a 100.000 habitantes) y Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT - poblaciones menores a 30.000 habitantes).
Tradicionalmente el territorio había tenido un enfoque muy ligado hacia los aspectos sociales y económicos, sin embargo, desde que fue incorporado el Ordenamiento Ambiental (OA), este se convirtió en un instrumento que integra los elementos de la dimensión ambiental con la territorial, buscando armonizar la oferta ambiental con la demanda del desarrollo sostenible, tal como se observa en la Figura 9.
También hay que resaltar la importancia de los instrumentos de planificación que se armonizan con el Ordenamiento Ambiental:
En la siguiente tabla se muestra de manera general el propósito y metas que componen un Plan de Ordenamiento.
“La educación, en todas sus formas y todos sus niveles, no es sólo un fin en sí mismo, sino también uno de los instrumentos más poderosos con que contamos para inducir los cambios necesarios para lograr un desarrollo sostenible” Koichiro Matsuura, director general de la UNESCO 1999-2009 (como se citó en (UNESCO, 2007).
En septiembre de 2015 varios líderes mundiales acogieron una serie de objetivos como parte de la agenda para el desarrollo sostenible, con el propósito de darle solución a una serie de problemas como la pobreza, la protección ambiental, entre otros. Son en total 17 objetivos, y el cuarto “Educación de calidad”, busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Entre sus metas, se encuentran las siguientes proyecciones a 2030:
La educación para la sostenibilidad ha sido definida desde diferentes entidades y épocas, como:
La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) es acerca del aprendizaje para mantener y mejorar nuestra calidad de vida y la calidad de vida de generaciones venideras. Es también acerca de equipar a individuos, comunidades, grupos, empresarios y gobierno para que se viva y se actúe de manera sostenible; así como darles la comprensión de los problemas ambientales, sociales y económicos que están involucrados. Es también prepararnos para el mundo en el que viviremos en el próximo siglo, y asegurarnos de no encontrarnos con carestías (Sustainable Development Education Panel, 1998 p.4).
La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) es esencial para el logro de una sociedad sostenible y, por lo tanto, es deseable en todos los niveles de la educación y la formación formales, así como en el aprendizaje no formal e informal (Council of the European Union, 2010 p.2).
La Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) permite que cada ser humano adquiera el conocimiento, habilidades, actitudes y los valores necesarios para forjar un futuro sostenible. La educación para el desarrollo sostenible significa incluir los temas clave dentro de la enseñanza y aprendizaje; por ejemplo, el cambio climático, la reducción de riesgos de desastres, biodiversidad, reducción de la pobreza, y consumo sostenible. También requiere de métodos de enseñanza y aprendizaje participativos que motiven y capaciten a los alumnos para cambiar su comportamiento y tomar medidas para el desarrollo sostenible.
En consecuencia, la Educación para el Desarrollo Sostenible promueve competencias como el pensamiento crítico, la imaginación de escenarios futuros y la toma de decisiones de forma colaborativa. La educación para el Desarrollo sostenible requiere cambios de gran alcance en la forma en que a menudo se aborda la educación en la actualidad (UNESCO, 2014).
Desde la Universidad de Plymouth en el Reino Unido, ofrecen un enfoque pedagógico para el abordaje de la Educación en el Desarrollo Sostenible. Ellos reconocen que no existe una pedagogía "perfecta" para la educación sostenible, sin embargo, hay un amplio consenso en cuanto a que se requiere un cambio hacia métodos de aprendizaje más activos, participativos y experienciales que involucren al alumno y marquen una diferencia real en su comprensión, pensamiento y capacidad de actuar.
En esta se identifican cinco elementos pedagógicos que cubren una serie de enfoques o métodos pedagógicos que se podrían usar para incorporar estos elementos al entorno de aprendizaje (University of Plymouth, 2020):
Según Green Project Management (GPM):
Los proyectos son sinónimo de cambio: la sostenibilidad requiere persistencia, ingenio y la capacidad de inspirar a otros. En el mundo de los negocios, la sustentabilidad comienza con un sistema de valores compartidos y un enfoque basado en principios para hacer negocios. Esto significa operar de manera que, como mínimo, cumpla con las responsabilidades fundamentales en las áreas de derechos humanos, trabajo, medio ambiente y anticorrupción. Todos los proyectos sostenibles deben tener los siguientes principios (GPM, 2021):
Los Seis Principios para Proyectos Sostenibles se derivan de los Diez Principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, PRME (Principles for Responsible Management Education), Carta de la Tierra y de la ISO:26000 Guía sobre Responsabilidad Social Corporativa. (GPM, 2021).
Aparte de tener en cuenta los 6 principios de sostenibilidad anteriormente citados, se deben considerar las dimensiones que involucran el desarrollo sostenible de un proyecto (Prosperidad social, 2019):
Toda aquella información que permita caracterizar en términos físicos el territorio objeto de intervención, la forma en que se ha dado su poblamiento, así como las amenazas y riesgos de desastres que puedan afectar a la población y el normal funcionamiento del proyecto. Esta dimensión permite identificar posibles localizaciones en las cuales sea viable desarrollar intervenciones futuras, entre otras.
Caracterización de las principales actividades económicas y productivas detectadas en el territorio, incluyendo análisis del mercado laboral y los procesos de generación de riqueza. Así mismo, detecta la situación actual de tenencia y distribución de tierras y el uso del suelo del entorno, entre otras.
Identificación y comprensión de los usos y costumbres de la comunidad en general, sus particularidades y su estructura de relacionamiento social, comprendiendo su visión, aspiraciones de desarrollo, niveles de organización, entendimiento de su realidad, entre otras.
Identifica los ecosistemas naturales y transformados, así como los servicios ecosistémicos que estos brindan, estableciendo la importancia y dependencia de las comunidades a estos, la incidencia del proyecto en los mismos y la calidad ambiental del territorio.
(En algunos apartados puede verse como Dimensión Organizacional): reconocimiento de la estructura institucional local (pública y privada), los actos administrativos específicos para la jurisdicción político-administrativa, así como las políticas y herramientas de gestión del desarrollo territorial. De igual forma, se aborda el entendimiento de la dinámica democrática participativa y representativa en el territorio, entre otros.
La mayoría de los proyectos sostenibles incluyen solamente las dimensiones del desarrollo (económica, social y ambiental), sin embargo, es importante que se tengan en consideración los aspectos intrínsecos del territorio y los elementos político-normativos (organizacionales), para poder tener una visión más amplia sobre lo que implica la sostenibilidad en los proyectos, desde un punto de vista holístico.