Manejo de recursos naturales




Tema 1.
ONTOLOGÍAS PARA ABORDAR EL DESARROLLO, EL SISTEMA AMBIENTAL Y LAS RELACIONES SOCIEDAD – NATURALEZA

El antropocentrismo
El antropocentrismo se concibe como una teoría filosófica en la cual el ser humano y sus intereses son el centro de todo, mientras que los demás elementos de su entorno se circunscriben a las necesidades y bienestar del ser humano. El origen, se puede encontrar desde el momento en que el ser humano deja de “responsabilizar” a un ser divino de los eventos o fenómenos que ocurren (teocentrismo), para dar lugar al conocimiento científico, de este modo, ir desplazando el concepto divino por la figura actualmente dominante, la del ser humano.

Pensadores como François Ost en 1996, expone que el uso desmedido de los recursos tiene referencias desde tiempos bíblicos, entendiendo que, en ese momento, la naturaleza se concebía como una creación para el ser humano. En pensadores como Bacon, a finales del siglo XV y posteriormente Descartes, en 1633, se continuaba evidenciando la concepción antropocéntrica, relegando a la naturaleza como un mero instrumento.



Con la promulgación de la Carta Mundial de la Naturaleza en 1982, se empezó a cambiar de paradigma, decretando que la especie humana hace parte indiscutible de la naturaleza, reconociendo la importancia de cada forma de vida (Hernández, 2020).

Según Leonardo Boff (2004), como se citó en López, 2018 p.128, en gran medida la crisis actual, en términos ecológicos y ambientales, tiene unas raíces muy fuertes en lo que fue el modelo antropocentrista; a su vez, Boff usa el símil de la colonización hispánica para referirse a la relación entre el hombre y la naturaleza, estableciendo una interacción “dominio y conquista”.




Biocentrismo

El término biocentrismo, posee básicamente tres significados: filosófico, medioambiental y el biocentrismo jurídico.

En lo concerniente al ámbito filosófico, se considera como una doctrina ética en la cual el ser humano no posee ninguna posición privilegiada con respecto a los demás seres vivos. También se puede analizar como una posición anti-antropocéntrica, dado que el ser humano deja de ser el foco central para dar lugar al respeto por toda forma de vida.

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El biocentrismo en términos medioambientales, tiene a su vez dos vertientes: una de ellas toma como elemento básico, la biota y tiene como paradigma la selección natural y, sobre todo, defender la biodiversidad; por otro lado, está la línea científica que considera no solo los organismos, sino también al medio abiótico que los rodea, tomando como principal objeto de análisis los flujos de materia y energía que ocurren dentro del sistema (Aretxaga, 2006 p.30).



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La naturaleza comenzó a ser objeto de derechos, en lo que se denomina ahora como biocentrismo jurídico, una reivindicación que se emprendió en el siglo XX, gracias a lo que (Roa, 2016 p.67) denomina el “romanticismo alemán”, una serie de manifestaciones culturales que tuvieron eco en todo el mundo. Colombia no ha sido ajena a ese movimiento, a nivel mundial se le ha reconocido por tener una Constitución con un gran énfasis en la protección del medio ambiente, lo que (Amaya 2002 como se citó en Roa, 2016 p.69), señala como la Constitución Ecológica por excelencia.




Justicia ambiental
Según Hervé (2010, p.13), define la justicia ambiental como la distribución de las cargas y beneficios ambientales entre las personas de una comunidad o sociedad, teniendo en consideración su situación, capacidades y, además, que tengan una participación activa en la adopción de medidas que puedan generar afectaciones.
Los orígenes de la justicia ambiental se pueden remontar a la década de los 80, cuando en Estados Unidos surgió un movimiento popular llamado Environmental Justice Movement, como respuesta al vertido de contaminantes que afectaron a la población de Warren en Carolina del Norte, quienes no encontraron otro camino que la protesta pacífica ante los oídos sordos de las autoridades. Es en medio de estas reclamaciones por la reivindicación de los derechos en salud y un medio ambiente sano que se comenzó a usar el término de justicia ambiental (Ramírez, et al. 2015, p.228).


Dado que las afectaciones estaban siendo padecidas primordialmente por comunidades afro, se llegó a acuñar el término de “racismo ambiental”, porque no solamente era la ubicación de ese vertedero, sino la de otros más en zonas pobres y de predominancia afro. Esta situación causó un gran revuelo y sirvió para mover un sentir que se expandió y elevo las voces en Nueva York, Los Ángeles, Houston, entre otras ciudades, donde ya cobraban más relevancia los ecos del ambientalismo.




La concepción de la justicia ambiental no deja de desligarse de los derechos humanos, lo cual implica que sigue teniendo un carácter antropocéntrico que lo diferencia de la justicia ecológica (Rodríguez, 2017, p.10).

Justicia ecológica

Según Baxter (1999), como se citó en Bell, (2016, p.208); la justicia ecológica es la “justicia entre los seres humanos y el resto del mundo natural”. Distinguiéndose claramente de la justicia ambiental, ya que esta última se refiere a la distribución de los beneficios ambientales y cargas entre los seres humanos”, lo cual es consistente incluso con un marcado antropocentrismo, que ve el mundo natural como un medio para los fines humanos.

Dentro de los términos elementales de la justicia ecológica, la naturaleza se visualiza como un sujeto jurídico de carácter especial, otorgándole una existencia y un valor intrínseco, ya que de ella depende la vida en el planeta:

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Se trata de una persona jurídica de Derecho Público que puede asimilarse a una fundación para la vida, la cual ha sido creada por sí misma (o ha sido creada, si se quiere, por un Creador) para hacer del planeta Tierra la morada de un universo de seres vivientes (Stutzin como se citó en Rodríguez, 2017, p.12).

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Como perspectiva de investigación, la justicia ecológica reconoce que la naturaleza tiene un valor intrínseco y examina sus interconexiones y la interdependencia mutua de todas las especies. Sus proponentes no solo buscan expandir el dominio de la "considerabilidad moral" más allá de los humanos, sino también incluye los animales, plantas e incluso objetos inanimados como rocas, ríos y océanos. De manera general, la justicia ecológica busca reposicionar la relación de los humanos con la naturaleza y establecer obligaciones morales con entidades no humanas (Byrne, 2010, p.1-2).




Desarrollo sostenible

El término desarrollo sostenible tiene su primera aparición de forma oficial en 1987, en la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo, también conocido como Informe Brundtland: “Desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias” (Naciones Unidas, 1987, p.23).

Transcurridas casi un par de décadas (Cumbre de Johannesburgo, 2002), la definición del desarrollo sostenible viró hacia un enfoque más holístico, considerando aspectos económicos, sociales y, sobre todo, ambientales. Posteriormente, en la Cumbre de Rio +20:



Reafirmamos también que es necesario lograr el desarrollo sostenible promoviendo un crecimiento sostenido, inclusivo y equitativo, creando mayores oportunidades para todos, reduciendo las desigualdades, mejorando los niveles de vida básicos, fomentando el desarrollo social equitativo y la inclusión, y promoviendo la ordenación integrada y sostenible de los recursos naturales y los ecosistemas, que contribuye, entre otras cosas, al desarrollo económico, social y humano; y facilita al mismo tiempo la conservación, la regeneración, el restablecimiento y la resiliencia de los ecosistemas frente a los problemas nuevos y en ciernes (Asamblea General de las Naciones Unidas 2012 como se citó en Jeffrey, 2014 p.23)
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Para complementar la definición anterior, en los tres ejes fundamentales del desarrollo sostenible:





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Principios del derecho ambiental colombiano

Según lo dispuesto en su Artículo 1, de la Ley de 99 de 1993 en sus Principios Generales Ambientales, la política ambiental colombiana seguirá los siguientes preceptos:

1

El proceso de desarrollo económico y social del país se orientará según los principios universales y del desarrollo sostenible contenidos en la Declaración de Rio de Janeiro de junio de 1992 sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

2

La biodiversidad del país, por ser patrimonio nacional y de interés de la humanidad, deberá ser protegida prioritariamente y aprovechada en forma sostenible.

3

Las políticas de población tendrán en cuenta el derecho de los seres humanos a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.

4

Las zonas de páramos, subpáramos, los nacimientos de agua y las zonas de recarga de acuíferos serán objeto de protección especial.

5

En la utilización de los recursos hídricos, el consumo humano tendrá prioridad sobre cualquier otro uso.

6

La formulación de las políticas ambientales tendrá en cuenta el resultado del proceso de investigación científica. No obstante, las autoridades ambientales y los particulares darán aplicación al principio de precaución conforme al cual, cuando exista peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente.
La formulación de las políticas ambientales tendrá en cuenta el resultado del proceso de investigación científica. No obstante, las autoridades ambientales y los particulares darán aplicación al principio de precaución conforme al cual, cuando exista peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente.

8

La prevención de desastres será materia de interés colectivo y las medidas tomadas para evitar o mitigar los efectos de su ocurrencia serán de obligatorio cumplimiento.

9

La acción para la protección y recuperación ambiental del país es una tarea conjunta y coordinada entre el Estado, la comunidad, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado. El Estado apoyará e incentivará la conformación de organismos no gubernamentales para la protección ambiental y podrá delegar en ellos algunas de sus funciones.

10

Los estudios de impacto ambiental serán el instrumento básico para la toma de decisiones respecto a la construcción de obras y actividades que afecten significativamente el medio ambiente natural o artificial.

11

El manejo ambiental del país, conforme a la Constitución Nacional, será descentralizado, democrático y participativo.

12

Para el manejo ambiental del país, se establece un Sistema Nacional Ambiental, SINA, cuyos componentes y su interrelación definen los mecanismos de actuación del Estado y la sociedad civil.



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Tabla 1. Principios ambientales
Nota. Serrano (2015 p.63-112)




Etapas de la formulación de políticas ambientales en Colombia

Las políticas públicas ambientales son un lineamiento o directriz que se toma frente a la planeación, protección, prevención y control de los recursos naturales como resultado de intereses, decisiones, acciones, acuerdos e instrumentos político económico y social, adelantados por el Gobierno Nacional con la finalidad de prevenir o solucionar las necesidades y problemáticas ambientales del país para ser implementadas a nivel nacional, territorial y sectorial, propendiendo por la sostenibilidad ambiental (Minambiente, 2022).
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Para la construcción de políticas ambientales se requiere de varias etapas que forman un ciclo continuo, con carácter participativo e incluyente, ver Figura 1.

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Figura 1. Etapas en la construcción de políticas públicas ambientales
Nota. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2021, p.7)






Fase de planeación

Se realiza una propuesta de la iniciativa política que garantice su aprobación.



Fase de diagnóstico

En el diagnóstico, se determina la situación de interés, se identifica la problemática ambiental, sus dimensiones, se busca priorizar sus causas y efectos que servirán de base para la formulación.



Fase de formulación y adopción

Formular y aprobar una política ambiental que considere las principales estrategias que promuevan de manera efectiva la solución de las problemáticas identificadas.



Fase de promoción y difusión

Se emplean medios de difusión para dar conocimiento a las partes interesadas, para que se promueva y gestione la implementación efectiva de las acciones definidas.



Fase de implementación y seguimiento

Se realiza seguimiento y control de la implementación para conocer el avance de las acciones o estrategias definidas. Entre las principales herramientas o mecanismos empleados está: recolección de información, procesamiento de la información y verificación de la calidad de los datos y su fuente.



Fase de evaluación

El proceso se realiza a solicitud de las diferentes dependencias al Departamento Nacional de Planeación.

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Tabla 2. Instituciones involucradas en el sector ambiente
Nota. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2021, p.8)




Tema 2.
RECURSO SUELO

¿Qué es el suelo?

Según la Soil Survey Staff (2010), como se citó en Hartemink (2016 p.74), definen el suelo como un cuerpo natural compuesto de sólidos (materia orgánica y mineral), líquidos y gases, que se encuentra en la superficie terrestre, ocupa un espacio, y es caracterizado por tener uno o dos de los siguientes elementos: tiene un horizonte o capas que son distinguibles de la materia inicial como resultado de adiciones, pérdidas y transformaciones de energía y materia, o la habilidad de mantener las plantas enraizadas en un ambiente natural.
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¿Cómo es la formación del suelo?

El suelo se forma de manera continua, pero lenta, a partir de la descomposición gradual de las rocas a través de la meteorización, que puede ser un proceso físico, químico o biológico:






La acumulación de material por la acción del agua, el viento y la gravedad también contribuyen a la formación del suelo. Estos procesos pueden ser muy lentos, tomando muchas decenas a miles de años, además de la meteorización, existen otros factores que influyen en la formación del suelo:


Las interacciones entre estos factores producen una variedad infinita de suelos en la superficie de la tierra (Queensland Government, 2016).



Tipos de suelo

A nivel mundial existen diferentes tipos de clasificación de suelos, en América Latina y el Caribe el sistema estadounidense (Soil Taxonomy) es el predominante, sin embargo, países como Brasil, Cuba, Uruguay y Surinam manejan sistemas propios, una de sus razones fue debido a que el sistema norteamericano no le presto mucha atención a los suelos tropicales, ya que uso como referencia los suelos de Puerto Rico, algo que los países divergentes consideraron que no era representativo del trópico, dado el tamaño de la isla (Gardi, C et al, 2014).

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Los órdenes representan los taxones más generales agrupados según características comunes (Gardi, C et al, 2014):

Suelos con un horizonte de iluviación de arcilla (acumulación por el flujo con el agua percolante) con alta saturación de bases.
Suelos derivados de cenizas volcánicas.
Suelos de clima árido.
Suelos casi sin desarrollo.
Suelos de clima frío, con una capa permanentemente congelada.
Suelos orgánicos (principalmente turba).

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Según el IGAC (2012), como se citó en IDEAM & SIAC, (s.f.), en el territorio colombiano los suelos son muy diversos y de los 12 órdenes existentes cuenta con 11, exceptuando los gelisoles, ver Tabla 3.

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Tabla 3. Distribución de tipos de suelos de Colombia
Nota. IGAC (2003, como se citó en Jaramillo, 2004)




Estos 11 tipos de suelo están distribuidos así:

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Figura 2. Tipos de suelo
Nota. Elaboración propia




La conservación y el manejo sostenible del suelo son indispensables para lograr el bienestar de la población y está interrelacionado con el éxito o el fracaso de numerosas políticas públicas relacionadas con los sectores agropecuario, minero, de vivienda, desarrollo urbano y agua potable, de industria y comercio, de transporte, salud, entre otros. Adicionalmente, la gestión sostenible del suelo es fundamental para consolidar los procesos de paz en el país, teniendo en cuenta lo anterior, se construyó la Política para la Gestión Sostenible del Suelo (IDEAM & SIAC, s.f.).

Su proceso de formulación comenzó a gestarse en 2011, con la participación de actores nacionales, regionales y locales, buscando promover la gestión sostenible del suelo en Colombia, en un contexto integral, abarcando temas como la conservación de la biodiversidad, el agua y el aire, el ordenamiento del territorio y la gestión de riesgo.

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La implementación de la política propone un plan de acción de cumplimiento a 20 años, cada 5 años se realizará una evaluación y ajustes de las actividades e indicadores, y cada 10 años una evaluación integral, haciendo las correcciones pertinentes a sus objetivos, acciones, metas, etc.




El plan de acción para la gestión sostenible del suelo contempla 6 líneas estratégicas y una económica, a continuación, se presentan sus objetivos:


Fortalecer la institucionalidad y la articulación interinstitucional e intersectorial para la toma de decisiones relacionadas con la gestión sostenible del suelo.
Impulsar procesos de educación, capacitación y divulgación que fortalezcan la participación social y la gestión ambiental para la conservación y uso sostenible del suelo.
Fortalecer instrumentos de planificación ambiental y sectorial para la gestión sostenible del suelo.
Adelantar procesos de monitoreo y seguimiento a la calidad del suelo que faciliten la toma de decisiones para su gestión sostenible.
Promover la investigación, innovación y transferencia de tecnología para el conocimiento de los suelos, su preservación, restauración, uso y manejo sostenible.
Generar acciones de preservación, restauración y uso sostenible del suelo, con el fin de mantener en el tiempo sus funciones y la capacidad de sustento de los ecosistemas.



7. Componente económico

La gestión sostenible del suelo constituye una oportunidad económica, por cuanto garantiza un flujo de beneficios atados a la preservación y mejora de la capacidad productiva a través del tiempo, soportada en la reducción de los riesgos ambientales y la minimización de costos en el mediano y largo plazo (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2016, p.76).

Estrategias de financiación de la política nacional para la gestión sostenible del suelo en Colombia:


En junio de 2021 el Grupo de Políticas Planeación y Seguimiento entregó el Informe de Seguimiento de Políticas Públicas corte 2020-2, conteniendo entre otros, los avances de la política nacional para la gestión sostenible del suelo en Colombia, evidenciando progresos en algunas líneas relacionadas con temas de capacitaciones y fortalecimiento institucional, pero no mostró resultados en programas de seguimiento a la calidad del suelo, así como tampoco en programas de conservación de suelos y promoción de sistemas sostenibles (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2021, p. 18-24).




Conflictos en el uso del suelo en Colombia

El conflicto en el uso de los suelos ocurre cuando la asignación que se le da no corresponde a su vocación u ordenanza. La vocación se refiere al uso que una unidad de suelo está en capacidad de soportar en términos de sostenibilidad, se divide en 5 clases: agrícola, ganadera, agroforestal o agrosilvopastoril, forestal y de conservación. En la tabla 4 se muestran los tipos de vocación de suelo que hay en Colombia.

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Tabla 4. Vocación de suelo en Colombia
Nota. Adaptado de IGAC (2012, p.92)




Conflictos en el uso del suelo en Colombia

Los conflictos en el uso del suelo tienen entre otras causas, las planificaciones y políticas desacertadas, a esto hay que sumarle las problemáticas sociales, de violencia, despojo y migración forzada, abandono estatal, entre otros, con las que el país lleva conviviendo desde hace más de 50 años (Calvano et al, 2014).

Los conflictos de uso del suelo se encuentran clasificados por uso adecuado, subutilización y sobreutilización, según IGAC (2012) como se citó en FAO & MADS (2018, p.11). En la Tabla 5, se relacionan los conflictos de uso relacionados con la actividad agrícola.

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Tabla 5. Conflictos de uso en Colombia
Nota. IGAC (2012, p.182)




Conflictos en el uso del suelo en Colombia

El conflicto en el uso de los suelos ocurre cuando la asignación que se le da no corresponde a su vocación u ordenanza. La vocación se refiere al uso que una unidad de suelo está en capacidad de soportar en términos de sostenibilidad, se divide en 5 clases: agrícola, ganadera, agroforestal o agrosilvopastoril, forestal y de conservación. En la tabla 4 se muestran los tipos de vocación de suelo que hay en Colombia.

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Figura 3. Mapa de Colombia conflictos uso de suelo
Nota. IGAC (2012, p.183)




Los conflictos del suelo no solo se limitan a la agricultura, también se presentan problemas por el uso en minería (por ejemplo, hay títulos mineros en tierras agropecuarias con alta capacidad de producción de alimentos), también se dan conflictos por obras civiles, cuando estos permisos se otorgan en zonas de humedales, cuerpos de agua, o igualmente en tierras con alta capacidad agropecuaria (IGAC, 2012, p.185-186).

También se presentan conflictos de tipo legal en áreas de manejo especial, como aquellas que pertenecen al Sistema de Parques Nacionales Naturales (SPNN), reservas forestales, entre otros. Por ejemplo, en los parques naturales nacionales, la presencia de pastos ocupa un 87 % de los conflictos de uso, y un 13 % restante en usos agrícolas (IGAC, 2012, p.186-187).


Los espacios marinos y costeros tampoco son ajenos a estas situaciones. Solo por mencionar algunos de los conflictos; los pescadores artesanales se ven afectados por las zonas de desarrollo portuario (al tener zonas de exclusión marítima, algunos pescadores no cuentan con la autonomía suficiente para ir más lejos), algo similar ocurre con las rutas de tránsito marítimo y las áreas de prospección de hidrocarburos, ya que también son consideradas zonas de exclusión (IGAC, 2012, p.191).



Alternativas sostenibles para la gestión del suelo en Colombia

Principios para la salud del suelo (USDA). La USDA (United States Department of Agriculture) propone 4 ejes fundamentales para conservar la salud de los suelos, tal como se ve en la Figura 4.

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figura 4. Principios para la salud del suelo
Nota. USDA (2015)




Minimizar los disturbios: la perturbación del suelo puede ser el resultado de actividades físicas (labrado, compactación), químicas (mala aplicación de insumos agrícolas) o biológicas (sobrepastoreo).

Maximizar la cobertura del suelo: la cobertura del suelo conserva la humedad, reduce la temperatura, intercepta las gotas de lluvia (para reducir su impacto destructivo), suprime el crecimiento de malas hierbas.

Maximizar la biodiversidad: la clave para mejorar la salud del suelo es garantizar que las cadenas, redes alimentarias y energéticas, estén formadas por varios tipos de plantas o animales, no solo por uno o dos. El aumento de la diversidad en la rotación de cultivos y cultivos de cobertura aumenta la salud y la función del suelo, reduce los costos de insumos y aumenta la rentabilidad.

Maximizar las raíces vivas: un suelo sano depende de qué tan bien se alimenta su red trófica. Proporcionar una gran cantidad de alimentos de fácil acceso a los microbios del suelo les ayuda a reciclar los nutrientes que las plantas necesitan para crecer. Los azúcares de las raíces de plantas vivas, las raíces de plantas muertas recientemente, los residuos de cultivos y la materia orgánica del suelo alimentan a muchos y variados miembros de la red alimentaria del suelo (USDA, 2015).




Directrices para la gestión sostenible de los suelos (FAO-itps)

La FAO y el Grupo Técnico Intergubernamental del suelo (itps), proponen unas directrices voluntarias para la gestión sostenible de los suelos, (FAO & itps, 2017, p.7-13):


Las directrices son de carácter voluntario y no son vinculantes. Se han elaborado a partir de los principios emanados en la Carta Mundial de los suelos y contemplan elementos técnicos, e incluyen las tipologías principales de los suelos gestionados sosteniblemente, sus desafíos y las posibles soluciones. A pesar de que tiene un enfoque muy marcado en la agricultura, también consideran la importancia de preservar los servicios ecosistémicos (FAO & itps, 2017, p.2).




Practicas generales para la sostenibilidad del suelo

En 2018, la FAO y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, elaboraron el documento “Guía de buenas prácticas para la gestión y uso sostenible de los suelos en áreas rurales”, con el que buscan estructurar planes para el uso y manejo de los suelos, además se resalta la importancia de evaluar sus características antes de realizar cualquier actividad, ya sea agrícola, ganadera, entre otros. (FAO & MADS, 2018, p.1). En Tabla 6 se desglosan las practicas sugeridas en la guía.

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Tabla 6. Prácticas para el manejo sostenible del suelo
Nota. FAO & MADS (2018, p.70-85)




Así como la USDA tiene unos ejes temáticos fundamentales para la salud de los suelos, la FAO-itps propone unas directrices para la gestión sostenible en suelos y la FAO-MADS indica una serie de prácticas, es primordial que se lleve a cabo un plan estructurado antes de intervenir un suelo, donde se contemplen las siguientes fases: identificación de la situación problema, seguida de un diagnóstico, luego se planifica un diseño de intervención y por último, se lleva a cabo una fase de implementación y seguimiento, tal como está propuesto por (FAO & MADS, 2018 ).
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Tema 3.
RECURSO AGUA

Caracterización del recurso apto para consumo humano
Agua potable o agua para consumo humano, es aquella que, por cumplir las características físicas, químicas y microbiológicas, en las condiciones señaladas en el presente decreto y demás normas que la reglamenten, es apta para consumo humano. Se utiliza en bebida directa, en la preparación de alimentos o en la higiene personal (Decreto 1575 de 2007, Art. 2)

A partir de la Resolución 2115 de 2007, se definen las características físicas, químicas y microbiológicas del agua apta para el consumo humano.

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En la Tabla 7 se expresan los valores máximos permitidos para las características físicas y químicas del agua.

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Tabla 7. Parámetros fisicoquímicos máximos permitidos
Nota. Resolución 2115 de 2007 (p.2 - 4)




En la Tabla 8 se expresan las características microbiológicas.

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Tabla 8. Técnicas microbiológicas y valores permitidos
Nota. Resolución 2115 de 2007 (p.6)

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¿Cómo es la formación del suelo?

En la actualidad hay tres tipos de índices que se emplean para medir la calidad del agua:



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El recurso agua en Colombia

Para la década del 90, Colombia se encontraba en el cuarto lugar del mundo con mayor volumen de agua por superficie, su rendimiento hídrico era de 60 litros por km2. A causa de la deforestación su volumen ha disminuido, así como su calidad, afectando no solo ecosistemas terrestres sino también los acuáticos, dada su estrecha relación con los ciclos biogeoquímicos (Cisneros & Tundizi, 2012, p.195).

El territorio colombiano se caracteriza por tener una topografía y régimen climático muy variado, infiriéndole que posea una de las mayores ofertas hídricas del mundo, distribuida tal como se observa en la Figura 5.

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Figura 5. Cuencas hidrográficas de Colombia
Nota. IDEAM (IGAC 2013, como se citó en IDEAM, 2013, p.23)




Entiéndase por cuenca u hoya hidrográfica el área de aguas superficiales o subterráneas que vierten a una red hidrográfica natural con uno o varios cauces naturales, de caudal continuo o intermitente, que confluyen en un curso mayor que, a su vez, puede desembocar en un río principal, en un depósito natural de aguas, en un pantano o directamente en el mar (Decreto 1640 de 2012, Art.3)

Tal como se observa en la Figura 5, Colombia posee una importante red de cuencas hidrográficas que bañan todo su territorio, a eso hay que añadir que el país posee varias fuentes de agua:




Periódicamente la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, incluyen dentro de sus planes de gestión del riesgo el monitoreo de la calidad del agua a nivel nacional, para garantizar la seguridad en el abastecimiento del agua potable. Se analizaron 158 muestras de 96 municipios, a cada muestra se le midieron 39 parámetros fisicoquímicos y microbiológicos para elaborar el IRCA (Superintendencia de servicios públicos y domiciliarios, 2020, p.69).

En la Figura 6 se encuentran reseñados los resultados obtenidos en el estudio nacional de calidad de agua IRCA.

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Figura 6. IRCA Departamental
Nota. Superintendencia de servicios públicos y domiciliarios (2020, p.71)

En la figura se aprecia como en algunos municipios de los departamentos de Antioquía, Huila, La Guajira, Risaralda, Caquetá, la calidad del agua tiene niveles de alto riesgo y en otros los índices muestran que sus aguas no son viables sanitariamente. En los resultados de laboratorio también se encontraron altos niveles en las pruebas microbiológicas, también de patógenos como la hepatitis A (Superintendencia de servicios públicos y domiciliarios, 2020, p.70-72).




Política Nacional para la Gestión del Recurso Hídrico

A partir de una meta fijada en el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, nace la Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso Hídrico, con vigencia para 12 años desde el 2010-2022. En su formulación también va incluido el Plan Hídrico Nacional, que se fundamenta en los siguientes principios (Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial, 2010, p.95-96):


  • El agua es un bien de uso público.
  • El agua para uso humano y domestico tendrá prioridad.
  • El agua es un recurso estratégico.
  • Se debe dar una gestión integral del recurso para garantizar integridad y diversidad.

  • La cuenca hidrográfica como unidad de gestión.
  • Al recurso hídrico se le debe dar un uso racional y eficiente.
  • La gestión del agua se orientará bajo un enfoque participativo.
  • El acceso a la información y la investigación son fundamentales para la gestión integral del recurso hídrico.



Para lograr los objetivos propuestos, se establecen las siguientes estrategias para implementar el Plan Hídrico Nacional:

Objetivo 1, oferta: conservar los sistemas naturales y los procesos hidrológicos de los que depende la oferta de agua para el país.

  1. Conocimiento: se orienta al entendimiento de cómo funcionan y cómo se relacionan los ecosistemas y los procesos hidrológicos de los cuales depende la oferta hídrica nacional.

  2. Planificación: busca establecer lineamientos específicos a nivel de la cuenca hidrográfica para orientar la gestión y el uso sostenible del agua.

  3. Conservación: orientado a la restauración y preservación de los ecosistemas clave para la regulación de la oferta hídrica (acuíferos, glaciares, páramos, humedales, manglares, zonas de ronda, franjas forestales, entre otros).

Objetivo 2, demanda: caracterizar, cuantificar y optimizar la demanda hídrica de Colombia.

  1. Caracterización y cuantificación de la demanda del agua en cuencas priorizadas: se orienta a medir a nivel de cuencas priorizadas, su oferta y demanda de agua en detalle.

  2. Incorporación de la gestión integral del recurso hídrico en los principales sectores productivos usuarios del agua: se enfoca en promover y apoyar la adopción de herramientas de gestión integrada por parte de los sectores productivos.

  3. Uso eficiente y sostenible del agua: busca fortalecer procesos y tecnologías de ahorro y uso eficiente y sostenible del agua.


Objetivo 3, calidad: mejorar la calidad y minimizar la contaminación del recurso hídrico.

  1. Ordenamiento y reglamentación de usos del recurso: se refiere a la implementación de la ordenación en las cuencas hidrográficas, entendida como la planeación del uso coordinado del suelo, de las aguas, de la flora y la fauna.

  2. Reducción de la contaminación del recurso hídrico: estrategia que busca combatir las causas y fuentes de contaminación mediante acciones preventivas y correctivas.

  3. Monitoreo, seguimiento y evaluación de la calidad del agua: se orienta para mejorar las prácticas y herramientas de monitoreo y seguimiento del recurso hídrico.



Objetivo 4, riesgo: desarrollar la gestión integral de los riesgos asociados a la oferta y disponibilidad el agua.

  1. Generación y divulgación de información y conocimiento sobre riesgos que afecten la oferta y disponibilidad hídrica: mejorar el conocimiento acerca de las causas y efectos de los riesgos que afectan la oferta y disponibilidad del recurso hídrico.

  2. Incorporación de la gestión de los riesgos asociados a la disponibilidad y oferta del recurso hídrico en los instrumentos de planificación: incluye la gestión del riesgo en la formulación e implementación de los principales instrumentos de planeación del recurso hídrico.

  3. Medidas de reducción y adaptación de los riesgos asociados a la oferta hídrica: está orientada para la formulación e implementación de medidas de adaptación y mitigación a la variabilidad y cambio climático.

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Objetivo 5, fortalecimiento institucional: generar las condiciones para el fortalecimiento institucional en la gestión integral del recurso hídrico.

  1. Mejoramiento de la capacidad de gestión pública del recurso hídrico: fortalecer las acciones de las autoridades ambientales en la planificación, administración, monitoreo y control del recurso hídrico.

  2. Formación, investigación y gestión de la información: fomentar y desarrollar acciones de investigación y de manejo de la información relacionada con el recurso hídrico, por parte de entidades o personas públicas o privadas.

  3. Revisión normativa y articulación con otras políticas: realizar ajustes, armonizaciones e incluso los desarrollos normativos necesarios para el desarrollo de la Política para la GIRH y a realizar la articulación de las acciones de esta política con la demás políticas ambientales o sectoriales.

  4. Sostenibilidad financiera: esta estrategia se orienta a estimar, priorizar y asegurar las inversiones necesarias para la implementación de la GIRH.



Objetivo 6. Gobernabilidad: consolidar y fortalecer la gobernabilidad para la gestión integral del recurso hídrico.

  1. Participación: incentivar el desarrollo de mecanismos y espacios de participación, conformando grupos de veeduría y control ciudadanos.

  2. Cultura del agua: busca incrementar la conciencia y el conocimiento sobre la importancia de conservar y hacer uso sostenible del recurso hídrico.

  3. Manejo de conflictos: esta estrategia se orienta a proveer a las autoridades ambientales y territoriales, así como a los usuarios del agua, de herramientas para identificar, tratar y manejar o resolver los conflictos que surjan en torno al uso, accesibilidad y/o asequibilidad del recurso hídrico (Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial, 2010).

Chania
Nota. Shutterstock/2022

Dado que la Política Nacional para la Gestión del Recurso Hídrico tiene una vigencia de 12 años, en el transcurso del 2022 se debería tener un informe de verificación de cada objetivo planteado, mediante el cumplimiento de sus estrategias descritas anteriormente




Conflictos en el uso del agua
Los conflictos de uso del agua son el resultado de la interacción entre los actores del territorio, donde surge una dinámica de visiones opuestas que crea polémica y grupos de interés, a causa de las diferencias reales o percibidas por el uso y aprovechamiento del recurso hídrico y de los ecosistemas de los que depende su disponibilidad (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2018, p.18).

Como consecuencia de la diversidad de conflictos que se generan en torno al uso del recurso hídrico, (Martín & Bautista, 2015) a través de un documento de la CEPAL, proponen la siguiente tipología que se resume a continuación:




Gobernanza del agua

En Colombia, la gobernanza del agua nace jurídicamente por medio del Decreto 1640 de 2012, el cual reglamenta el Plan Hídrico Nacional de 2010 en el marco del nuevo esquema de planificación hídrica que confirma a las cuencas hidrográficas como la unidad básica de gestión (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2012 como se citó en Castro et al, 2019).

La gobernanza del agua se debe comprender como un proceso en el que ocurren interacciones dinámicas entre los actores interesados en una determinada problemática en torno al agua, con el propósito de dar soluciones mediante el establecimiento de metas comunes (Minambiente, 2021 p.2).

Principios de Gobernanza del agua según la OCDE. Desde el 2010, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha venido desarrollando un marco analítico y herramientas para facilitar el diseño de políticas que permitan identificar los desafíos y así mismo, superar las brechas de gobernanza que afectan a diferentes países (OCDE, 2015 p.2).




Los principios buscan contribuir a la creación de políticas públicas aplicables y que se orienten a la consecución de resultados, en base a tres dimensiones de la gobernanza del agua que mutuamente se refuerzan y complementan (OCDE, 2015 p.3):


En la Figura 7 se aprecian los principios de gobernanza, que surgen de las dimensiones anteriores:

Chania
Figura 7. Principios generales de la gobernanza del agua
Nota. OCDE (2015, p.4)




Los principios se han formulado teniendo en cuenta que no existe una solución universal para resolver los desafíos del agua en el mundo, cada país tiene sus particularidades, por tanto, lo que se presenta es un conjunto de opciones basadas en la gran variedad de sistemas legales que hay en cada región.

La Gobernanza en Colombia

De manera general, para entender la crisis del agua que afronta el país (acceso, disponibilidad, uso y calidad, entre otros), se enuncian las principales causas (Minambiente, 2021, p.7-8):

Existe una debilidad institucional en las entidades públicas: hay una gran disociación entre las demandas, necesidades y la capacidad de respuesta por parte de las instituciones, lo cual depende de la voluntad política, recursos económicos y compromiso de gestión del recurso hídrico.

Culturas del agua que impactan negativamente al recurso hídrico y parcializan la comprensión sistémica del agua: Los procesos de educación ambiental históricamente han tenido una concentración en los temas de gestión de residuos sólidos, y muchos desconocieron la diversidad cultural y sus relaciones con el territorio y los cuerpos hídricos.
Jerarquización de la relación Estado, sociedad y mercado en torno a la gestión integral del recurso hídrico: El modelo recarga la responsabilidad a un Estado que no tiene la capacidad de solucionar todas las problemáticas, de una sociedad e industria que no contemplan su responsabilidad compartida en las situaciones asociadas al agua.



El estado colombiano adopta los principios de la OCDE en relación con la gobernanza, a partir de estos referentes se han definido líneas estratégicas para materializar las acciones que permitan implementar y fortalecer la gobernanza del agua en la gestión integral del recurso hídrico. A continuación, se presentan las 5 líneas y sus objetivos (Minambiente, 2021 p.20-24):



Debido a que el documento “Programa Nacional de Gobernanza de Agua, Documento técnico de trabajo y avances” presentado en septiembre de 2021, aún se encuentra en fase de borrador, no se han incluido sus estrategias de financiación, evaluación y seguimiento. Se espera que sea completado próximamente para darle continuidad a esta importante línea política en pro de la conservación y gestión del recurso hídrico.