Se estableció el problema de investigación a la luz de la caracterización de la comunidad o de la realidad que se pretende estudiar.
Se planteó un proyecto que atendiera el problema evidenciado y se fijó una estructura metodológica para su abordaje.
Se acompañó el desarrollo de lo planteado en el anteproyecto, recolectando información y realizando análisis de la misma.
Se trata de revisar y establecer los alcances de lo diseñado, lo ejecutado en relación con el problema y los objetivos.
Razón por la cual, la evaluación del proyecto permite comprender la coherencia de todo el proceso, la pertinencia de lo planeado y ejecutado con la problemática evidenciada y, finalmente, si los objetivos del proyecto se alcanzaron o no. Lo anterior, también señala otro aspecto de la investigación, no analizado con anterioridad, que obedece justamente a la concepción cíclica del proyecto investigativo. Es decir, la evaluación justamente debe proveer información que posibilite el abordaje de un nuevo proyecto, como punto de partida en términos de caracterización o recolección de datos inicial para fundamentar el problema. Con esta idea se precisa entonces que la investigación puede tener un carácter cíclico.