Según los expertos, el fenómeno de la viralidad funciona mucho más con el video. Una estadística reciente señala que en Estados Unidos el 55% de las búsquedas se hacen para encontrar contenido en video.
Por su parte, el artículo “Usos de video digital en el aula”, de López y Figueroa (2011) documenta que según el medidor de tráfico Alexa, YouTube es actualmente (septiembre de 2011) el tercer sitio web con mayor número de visitas en el mundo; solo lo superan Google y Facebook.
En menos de cuatro años el uso de YouTube marca una variación en la tendencia de consumo; los jóvenes a la hora de buscar información de cualquier tipo, incluyendo la académica, consultan YouTube antes que ir a Google.
Por último, imposible desconocer las grandes trasformaciones que experimentan los medios de comunicación masivos, como por ejemplo lo que está ocurriendo con la prensa. Esta ha reparado y ha sabido aprovechar las plataformas virtuales y los recursos web para combinar estratégicamente texto y video, una mezcla que para los lectores resulta no solo dinámica y complementaria, sino que enriquece y diversifica las maneras de presentar la información.
El asunto está en hacer un uso adecuado de él, y ello supone desde definir un objetivo pedagógico, crear un contenido, una historia, decidir cómo se cuenta (estructura), fijar en lo posible una corta duración, hasta tener en cuenta al destinatario, quien en últimas marcará la diferencia.
Valioso como técnica narrativa audiovisual, representa una oportunidad para la enseñanza-aprendizaje, pero exige pensar en lo que se va a contar —crear una poderosa historia— y eso podría entrañar, tal vez, la mayor dificultad.