Al momento de efectuar la Planeación y Ejecución de programas ambientales, es oportuno diferenciar las particularidades de los espacios biogeográficos, los territorios y las territorialidades, pues existen múltiples formas de organización ecológica y social en cada sistema natural. Por ejemplo, las formas de vida de las comunidades indígenas distan mucho de los hábitos de los pobladores urbanos.
Así mismo, las problemáticas ambientales son diferentes en las áreas urbanas, de aquellos conflictos ecológicos que suceden en el contexto rural. Mientras las primeras son impactadas por las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI), los espacios rurales se ven amenazados por la minería y la explotación forestal.
Este teórico categoriza los intereses en tres niveles: el primero, el interés técnico busca un tipo de saber que facilite un control instrumental sobre los objetos naturales; el segundo, el interés practico genera conocimientos en forma de entendimiento interpretativo, es capaz de informar y guiar la toma de decisiones; el tercer interés es el emancipatorio, este es un interés humano básico para la autonomía racional y la libertad.
Del interés emancipatorio se encarga la Ciencia Social Crítica con el objetivo de ofrecer a los Sujetos un medio para concientizarse de cómo sus objetivos, propósitos y actos pueden ser distorsionados o reprimidos por el aparato ideológico social, entonces, para hacer conciencia de esta realidad se requiere un tipo de entendimiento autoreflexivo, el cual no puede detenerse en comprender, su propósito es transformar esa misma realidad.
La realidad es concebida desde este paradigma como un asunto dinámico y cambiante y es en este sentido, que la investigación debe reconocer a los sujetos como agentes activos y participes de su propia realidad. La Ciencia entonces es un medio que debe favorecer a los sujetos el estudio y comprensión de su realidad con el fin de proporcionar recursos para su favorecer la evolución de valores y dinámicas que constituyen su entorno.