Las posiciones deterministas conciben a la naturaleza como una fuerza todopoderosa a la cual el ser humano debe obedecer y cuyo funcionamiento es prácticamente inmodificable. Así, los grupos humanos se ven presionados a construir sus modos de vida y actividades económicas en respuesta a las condiciones que impone el medio natural; la voluntad humana se ve limitada.
Con los avances en la ciencia, en el mundo de los transportes y la técnica, tanto los científicos como los ciudadanos modificarán la mirada determinista sobre el mundo natural, para dar paso a tendencias cercanas al Posibilismo (Paul Vidal de la Blache, 1845-1918). Tal corriente expresa que la naturaleza es fuente de múltiples posibilidades para la acción humana; los humanos no sólo se adaptan, sino que también encuentran la posibilidad de transformar el medio natural.